El ciclismo sanjuanino sumó ayer una nueva página de oro a su rica historia. La realización del tramo final de la Etapa Argentina del Tour de Francia con la presencia en nuestras avenidas y calles de Miguel Indurain, una especie de Pelé o Maradona de este deporte, culminó en una fiesta que disfrutaron todos. Los ciclistas, porque completaron su esfuerzo en un trazado muy bien cuidado, los dirigentes porque el aparato organizativo que incluyó distintas áreas del gobierno provincial, como Turismo, Deportes, Vialidad, la Policía y otras, fue impecable. Y también la gente, porque tuvo la oportunidad de ser testigo de un acontecimiento realizado como si fuese la carrera más importante del mundo, la clásica ronda gala.
Aproximadamente unos 100.000 sanjuaninos salieron a las calles para empujar con su aliento el esfuerzo de los pedaleros elite, los que corrieron por la gloria deportiva y pelearon por el lugar en el Tour de Montovélo, carrera de cicloturismo que se disputa en Francia, el día anterior a la culminación del Tour. El aplauso de los sanjuaninos que poblaron las banquinas y se agolparon junto a las vallas que demarcaban cada curva, también sirvió para impulsar a todos aquellos participantes que corrieron con el objetivo de completar el recorrido, como el matrimonio de Eduardo Rivas y Beatriz Lund, que en su tándem, con la que han visitado todos los rincones de la provincia, o el cordobés Juan Maggi, que en su bicicleta especial en la que viaja casi acostado y acompañado por su padre. Ellos también disfrutaron de el entusiasmo popular, acostumbrado a ver pasar pelotones, pero nunca tan numerosos como el que convocó la carrera récord en la historia del ciclismo argentino, como fue esta Etapa Argentina del Tour de Francia.
Hubo fiesta en la ciudad y en el campo. Fue la fiesta de un pueblo que ama a este deporte porque lo siente suyo. Grandes nombres y hombres, como los de Hugo Blanco, Marcelo Riveros, Vicente Chancay, Antonio Matesevach, Moisés Carrizo, Juan Carlos Ruarte, entre los de antes, un poco más acá Daniel Castro y Alberto Bravo. Mas cerca, Oscar Villalobo, Luciano Montivero, Jorge Pí y Emanuel Saldaño.
Por todo ello no había mejor lugar para culminar esta competencia cicloturista que no fuera San Juan.
Hubo fiesta deportiva, pero fiesta de gala. Gala del ciclismo que contó con la presencia de comisarios llegados de distintas provincias. Eran muchos, porque eran demasiados los pelotones que controlar y los ciclistas por los que velar.
Fue una gala del ciclismo porque, aparte de Indurain, vino Abraham Olano, un doble campeón mundial, porque llegaron cicloturistas de Europa y de la mayoría de los países de Sudamérica.
Hasta el Sol, que anteayer en Mendoza se escondió entre las nubes, brilló a pleno para abrigar con su calor a los titanes que regaron con su esfuerzo la ruta.
Se anduvo muy fuerte, por momentos a 53 kilómetros horarios. Porque como afirmábamos en la edición de ayer, hubo una carrera dentro de otra carrera. Esa que disputaron los pedaleros de la categoría Elite, que ganó Cristian Clavero al arribar delante de Emanuel Agüero.
Esa carrera que pasó a ser una anécdota tuvo una etapa en San Juan que ganó el albardonero Pedro González. Pero ese es sólo un dato dentro de un espectáculo que tuvo el glamour de la carrera más importante del mundo.