El árbitro brasileño Heber Lopes tuvo un mal desempeño en la final de la Copa América Centenario, en la que el seleccionado chileno de fútbol se consagró campeón por la serie de penales ante el representativo argentino, con dos polémicas expulsiones y falta de manejo frente a varias situaciones que se presentaron. El nacido en Londrina, que comenzó su carrera como profesional en 1995, expulsó al chileno Marcelo Díaz (27m. PT), luego de dos faltas sobre Lionel Messi que le valieron la doble amarilla, e hizo lo propio con Marcos Rojo (42m. PT) por una patada prácticamente invisible sobre Arturo Vidal. Sin embargo, lo peor pasó por la conducción del encuentro, con una falta de personalidad marcada, que llevó a los futbolistas a ingresar en un terreno de protestas continuas y pedidos de todo tipo.

