Todo juego entre sanjuaninos y mendocinos tiene un plus extra más allá de ser un clásico. Ese era el que ambos se jugaban ayer en Concepción. Para el Verdinegro por mantener vivas sus chances de entrar a la Promoción por el ascenso y para Independiente Rivadavia de mantener la categoría. Pero el 3-1 en contra fue otro cachetazo más a la triste historia de San Martín en esta segunda parte del torneo, al que matemáticamente todavía le queda posibilidades de entrar en Promoción a falta de dos fechas.
Dentro de las urgencias fue el local el que salió con otra actitud. Que sorprendió para bien con 20 minutos de pura presión, donde los mendocinos no pudieron cruzar la mitad de la cancha. Toque, pelota al piso, rotación, juego en equipo, un cabezazo de Sánchez y una estirada del arquero Guirado para privar del gol a San Martín hicieron recordar al equipo de la primera fase. Más cuando a los 16′ Penco capturó el rebote para pasar a ganar.
Pero fue una ilusión que se empezó a desdibujar cuando sobre los 30′ Ferradas, tras el primer error defensivo perdiendo las marcas, sólo la tuvo que empujar para empardar. A partir de ahí el San Martín del 2010 fue el que jugó el resto. Perdido, sin actitud ni respuesta, errático en el control de pelota. No obstante tuvo en los frentazos de Penco y Sánchez el segundo.
Hasta que comenzó el complemento. De entrada Pérez Tarifa aprovechó una discusión de los del fondo y concretó. Penco reventó el palo y Becerra definió mal. Hasta que a los 22′, Romero decretó el tercer grito. El que motivó la reacción de los hinchas y que terminó en la suspensión del partido.