Luego de un 2020 atípico con el coronavirus de protagonista, el historial del calendario doméstico se quedó huérfano de superclásicos. Este año, la situación se modificó totalmente y en menos de cinco meses tendremos tres choques Boca-River, sabiendo que siempre el escenario es la Bombonera. Queda un cuarto "pendiente" y es el cruce por octavos de final de la Copa Argentina.

Cuando Román Riquelme asumió como Jefe del Fútbol en Boca lo primero que hizo fue contratar a Miguel Russo como entrenador. Lo hizo, en buena medida, para traer al hombre que dirigió al club en su sexta y hasta ahora última Copa Libertadores, allá por el 2007 y con el Topo Gigio siendo el máximo artífice en la cancha. Lo llamó de nuevo, también, para cambiar la tendencia de los últimos años cuando Gallardo asumió en los "primos" y encadenó cinco series contra Boca siempre saliendo victorioso. De ahí, el rótulo para el Muñeco de "Napoleón".

Este año jugaron dos veces y en ambas el resultado fue empate. En enero terminó 2-2; en marzo, 1-1.

El domingo por Cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional se toparán nuevamente en un 2021 con dos empates hasta ahora. Pero como el fin de semana hay que tener un ganador, veremos si Russo da vuelta la historia o Gallardo suma más bronce a su futura estatua en Núñez.

Tablas II. Boca empezó ganando en marzo pasado, pero la visita lo empató. Ahora, el domingo en Brandsen 905, tiene que haber un ganador sí o sí.

El primer cruce este año se dio el 2 de enero, algo inédito en la historia de los superclásicos por lo "temprano" en el calendario. La atípica fecha se debió al calendario cambiado por el parate a causa del Covid-19. En un partido muy emotivo, el 2-2 dejó el futuro abierto para que uno se metiera en la final del certamen en honor al Pelusa. Ramón Ábila y Sebastián Villa por el local; Federico Girotti y Rafael Santos Borré anotaron los goles. A la postre, el xeneize se metió en la final en San Juan que lo coronó tras superar por penales a Banfield.

Se vieron las caras nuevamente en Brandsen 905, el empate dijo presente, en ese caso 1 a 1. Estos 90" resultaron menos emotivos que los de inicio de año, y anotaron Agustín Palavecino en la visita y repitió Sebastián Villa en el anfitrión. El encuentro tuvo a River como dominador del balón y los espacios, y a un Boca, fiel al estilo Russo de los últimos tiempos, replegado esperando dar el zarpazo. Este juego fue el interzonal de la Copa de la Liga Profesional y seguramente pocos imaginaron que dos meses más tarde iban a definir quién sigue y cuál no. El domingo, esta vez, será la vencida para conocer un ganador. A esperar...