El seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, cerró ayer su participación en el Mundial de Nueva Zelanda con un balance positivo pese a su eliminación ante los All Blacks por 33-10, tras lograr un nivel de juego sólido y sobreponerse a las lesiones de sus principales figuras. Argentina no logró defender su tercer puesto del Mundial de Francia 2007, pero finalizó entre los ocho mejores del planeta.
En su último encuentro, Los Pumas lograron mantener el respeto y la mística que los caracteriza pese a la derrota frente a los All Blacks, a los que lograron jugarles de igual a igual con su sello inconfundible: garra y tackle, garra y tackle.
Los neozelandeses lograron liquidar el pleito con la excelente puntería de su pateador, Piri Weepu, y el juego de sus forwards, que terminaron desgastando a los jugadores argentinos.
Los antecedentes para Argentina, antes de su llegada al Mundial, no podían ser peores: apenas 21 test matchs internacionales desde que lograra la medalla de bronce en Francia 2007.
Las bajas de sus principales figuras por lesiones le jugaron una mala pasada al seleccionado: la primera y más importante fue la deserción del apertura Juan Martín Hernández, principal estratega y el encargado de comandar a Los Pumas dentro de la cancha.
En el debut en el Mundial de Nueva Zelanda, Los Pumas estuvieron a un paso de vencer al subcampeón de la Copa del Mundo de Francia 2007, y más allá del resultado adverso el centro Gonzalo Tiesi sufrió un esguince en los ligamentos de la rodilla derecha que lo dejó al margen del resto del certamen.
En ese mismo encuentro, el capitán Felipe Contepomi se retiró con un golpe en el cartílago de sus costillas y necesitó once días para recuperarse y poder jugar recién el tercer encuentro, frente a Escocia, en Wellington.
Esa noche fría en el Wellington Regional Stadium, Los Pumas lograron superar a los escoceses por 13 a 12 con un try magnífico de Lucas González Amorosino, pero el segunda línea y subcapitán Juan Fernández Lobbe quedó marginado del Mundial al padecer la rotura del ligamento cruzado en su rodilla izquierda.
Pese a todo, Los Pumas cumplieron la estrategia que tejió Santiago Phelan para lograr el pase a los cuartos de final, ir trabajando cada partido de acuerdo al rival en suerte.
Luego de la injusta derrota por 13 a 9 frente al representativo inglés, Los Pumas vencieron a Rumania y sortearon el choque frente a Escocia que lo dejó a un paso de la clasificación, que se concretó al derrotar a Georgia.
“Es positivo ganar aun jugando mal, pero no es este el nivel de juego que deben tener Los Pumas. Hay que estar al ciento por ciento y sin cometer errores”, señaló ‘Tati‘ Phelan previo al choque con los All Blacks.
Los Pumas se van de Nueva Zelanda con la tranquilidad de haber mantenido la imagen positiva y de respeto de sus adversarios. De aquí en más la dirigencia argentina deberá resolver sus problemas internos y definir el camino a seguir.