Uno -Manuel Lanzini- tuvo más altibajos, porque jugó mucho mejor en el complemento que en el primer tiempo. El otro -Carlos Sánchez- concretó una actuación mucho más equilibrada. Pero ambos fueron las grandes figuras en el Millonario, que le terminó ganando a San Martín en el Bicentenario. Venían de realidades diferentes, pero es indudable que los dos encajaron en lo que busca Ramón Díaz para el nuevo River Plate.
Lanzini, cuando todavía el Pelado Almeyda era el técnico Millonario, ya estaba preparando las valijas para dejar el equipo. Es que el ex entrenador había aclarado que el jugador no era uno de los que tendría en cuenta para el próximo torneo. Sánchez, en cambio, fue figura puesta desde que llegó al equipo, proveniente de aquel Godoy Cruz que concretó una gran campaña en uno de los torneos anteriores.
Ayer, Ramón los utilizó a los dos por igual. Les sacó el jugo y los mandó a moverse como ellos saben y donde saben.
En el primer tiempo, cuando todavía el juego era parejo, Lanzini siempre fue el receptor del balón para iniciar los ataques visitantes. Mientras que el Pelado se las ingenió para no sólo ser escapatoria de sus compañeros sino para tratar de cortar el cortocircuito Verdinegro en la zona de gestación.
Pero lo mejor de ambos se dio en el complemento, coincidiendo, nada más ni nada menos, que con los goles de los dos. Lanzini se vio beneficiado de inmediato cuando ingresó Rojas (por el abúlico Solari), quien, en la primera que tocó, le dio el pase a Manuel para que éste la incrustara en el ángulo derecho del desprotegido Ardente. Notable definición de un jugador con categoría.
Pasaron apenas seis minutos y, con un San Martín desorientado por aquella apertura del marcador, el que se aprovechó fue Sánchez. El Pelado sacó, sin marcas, un bombazo, que se le metió a media altura al arquero Verdinegro. Completó así una gran tarde el uruguayo que, dicen, tiene un pie en el fútbol inglés.

