Con el corazón en la mano. A lo Unión, con esa cuota de actitud que lo destaca. Con ese corazón que nunca deja de latir.
Repitiendo aquella película ante Juniors (perdía 3-1 y ganó 4-3). Con el clima hirviendo entre los futbolistas y la gente, que convirtió el estadio en una caldera de insultos y aliento. El partido estaba 1-1, Guaymallén se defendía. El Azul, con esa entrega única, fue por la hazaña. Sin mucho físico, pero con el alma en pie. Y así fue que a los 48′ Steiner de cabeza, desató la locura, le dio la victoria agónica a Unión, que estiró el invicto de local a 51 partidos. El Azul quedó con 23 puntos y le lleva 6 a los cuartos, 9 de Julio y Del Bono, cuando justamente quedan dos fechas. Con un punto más clasificará.
En el inicio Unión fue un manojo de nervios, que lo hicieron equivocarse. Acevedo estuvo cerca, la pelota dio en el palo. Guaymallén lo metió al Azul en su juego, mucha lucha y presión en el medio, así se apoderó de la pelota con Imperiale y Migani. Fue así como el Casique pegó el portazo con cabezazo de Imperiale, que descolocó a Biasotti.
Después de ese golpe le costó reaccionar a Unión, Guerra estaba impreciso al igual que Fullana. Monassa por derecha y Alejandro Gómez por izquierda, encontraron otro camino, espacios. El empate no demoró tanto. Un centro de Laciar, que ayer se lució, al punto penal cabeceó Herrera de pique al suelo y se estableció el empate.
El partido sin dueño, un empate que poco le servía a los dos. Unión siguió metiendo, pero le costó generar peligro por la propia presión de Guaymallén. Así el juego se hizo cortado, con faltas duras, terminó aburriendo.
El segundo tiempo fue diferente, porque Unión encontró mejor volumen de juego. Monassa, Guerra y Laciar hicieron la sociedad perfecta. El Cacique siguió al mismo ritmo, presionó en todos lados, eso obligó a Unión a no equivocarse y a estar más preciso. Steiner ya estaba en la cancha y una vez más iba hacer historia. El Cacique se conformó con el punto y dejó sólo arriba al luchador de toda la noche Suraci.
El tiempo se escurría, la gente pedía más y Unión comenzaba a sentir esa presión, que lo hizo dejar un poco de lado el fútbol y con nervios de por medio comenzar a cometer errores graves, que Guaymallén no aprovechó.
Pero el Azul nunca bajó los brazos. A las fuerzas, a lo guapo, imponiendo su localía lo fue arrinconando a Guaymallén, que no dejaba de hacer tiempo: cuando no se tiraba el arquero Gómez, se demoraban en sacar. Pero como aquella vez ante Juniors, sobre la hora, Herrera metió un centro de 40 metros, que el Galgo Steiner cabeceó y dejó quieto a Gómez, mirando como se metía el balón en el ángulo. Ahí el clima tomó temperatura, Laciar hizo un festejo desmedido y fue expulsado. Pero ya no había tiempo, otra vez la historia se repitió.

