El central Martín Ramos se elevó con las últimas fuerzas que le quedaban y evadió el intento de bloqueo para que la pelota picara en territorio de Bolívar. Cuando cayó, no se pudo mantener en pie, mientras casi todo el mundo que presenciaba el partido en el Aldo Cantoni daba su propio salto, para comenzar a festejar el triunfo de UPCN en el extenuante partido de cinco sets frente a Bolivar en tie break, que ponía nuevamente empatada (2-2) la serie final de la Liga A1.

Al igual que en las dos ediciones anteriores, esta definición entre los dos equipos más ganadores de la historia del vóleibol argentino se extendió lo máximo posible. Esta vez, el quinto partido se jugará el próximo jueves, en cancha de Bolívar y ahí sí habrá un campeón.

Ayer, en otro partido que tuvo varios posibles finales hasta el desenlace, UPCN ganó con parciales 20-25, 25-20, 28-26, 19-25 y 15-13.
Bolívar comenzó más enfocado. Por primera vez en los 4 duelos, UPCN no arrollaba en el arranque y dos puntos de bloqueo valieron para que la visita comenzara ganando 6-3. UPCN pudo igualar en 8 y luego de un intercambio de ataques arteros, Bolivar volvió a separarse por 18-15, al neutralizar a Uchikov (autor de 24 puntos en el partido) en dos pelotas. UPCN no pudo acercarse nuevamente y era Bolívar que se quedaba con el primer parcial.

En el segundo, sí UPCN se afirmó de entrada, con un gran pasaje de Filardi, para llegar con una clara ventaja de 8-3 al primer tiempo técnico. El bloqueo y la defensa se encargaron de tener todo el tiempo controlado al rival, mientras el armador Brajkovic apelaba con éxito a todas las variantes de contraataque. Así, UPCN llegó a la recta final ganando 20-13 e igualó el partido con un ataque del central Gustavao.

El tercer set directamente fue no pato para cardíacos. El australiano Edgar, máximo anotador del partido con 25 puntos, erró un par de ataques y UPCN ganaba 6-3, pero el búlgaro Aleksiev apareció con todo por zona 4 para revertir el marcador 10-7, que obligó a Armoa a pedir minuto.

Fue Gustavao quien pareció en escena y UPCN igualó en 16, para que el suspenso fuera creciendo en cada pelota. Bolívar ganaba 20-18, UPCN estuvo arriba 23-22 y bolívar tuvo el primer set ball. No pudo aprovechar ese ni los dos siguientes y UPCN lo terminó ganando por dos errores de Edgar.

Pero en el cuarto, Bolívar consiguió despegarse desde el principio a un 8-2, con Edgar nuevamente conectado en el partido. La diferencia fue irremontable para UPCN y, al igual que el jueves, en el Cantoni se jugaba tie break.

Y como en el partido anterior, Bolívar logró sacar una considerable distancia en el promedio del parcial. Un contragolpe del brasileño Piá, valió para un 9-5 que obligó a Armoa a pedir minuto. UPCN, en base a una defensa increíble, fue limando la diferencia y pasó a ganar 12-11. Lazo y Uchikov pusieron al equipo en match ball y Ramos, escribió el resultado definitivo para que UPCN llevara la definición nuevamente a un quinto juego y fuera el estadio otra avalancha de festejos desde la tribuna hasta el campo de juego, escenario de otro capítulo épico.

 

Repercusiones

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Corazones a prueba de artillería

Los jugadores de UPCN describieron sus emociones luego del esforzado triunfo.
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“Si me hacen un electrocardiograma en este momento, creo que rompo la máquina. La verdad es que no se cómo voy a hacer para dormir esta noche”, resumió el armador Sebastián Brajkovic para graficar las emociones que todavía vivía luego de haber conseguido UPCN vencer en el quinto set a Bolívar y empatar la serie final 2-2.
El central Martín Ramos, el autor del punto que significó la victoria definitiva señaló: “Cuando ví que la pelota picó, me caí porque ya no daba más. Creí que me desmayaba. Es la primera vez que nos tocó vivir una cosa así en una final. Ahora hay que ser muy fuerte de la cabeza estos días y descansar al máximo. Esas son las dos claves para el último partido”.

Una de las figuras de la cancha, el punta Nicolás Lazo, reconoció que “la final está siendo otra vez durísima. El jueves perdimos un partido que parecía que lo teníamos y ahora pasó lo contrario. Nos toca definir allá, algo que no pasó antes, pero obviamente iremos con todo para ganar como siempre. Ahora es el partido a matar o morir”.

El central Gustavao apuntó directamente al último capítulo de esta novela: “Sabía de la historia de esta rivalidad y ahora vamos a buscar la victoria en el partido definitivo, porque otra vez se define en el quinto juego. Sabemos que será duro porque es un estadio chico, con un torcida (hinchada) que está muy cerca de la cancha, pero tenemos el respaldo que ya ganamos allá”.

 

Armoa: “Corazón enorme”


Con todas la adrenalina por el partido que su equipo había jugado, el entrenador de UPCN, Fabián Armoa, destacó que “lo mejor que hicimos fue luchar. Defender de esa forma fue increíble. Hoy (por ayer) no estuvo mi mano, fueron los jugadores que tienen un corazón enorme”. Pensando en el 5to duelo, el entrenador anticipó: “Habrá que tener la tranquilidad para hacer un juego equilibrado”.

 

UPCN, disconforme
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Crítica al operativo de seguridad
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Emocionado. Filardi, uno de los que señaló que la requisa fue desmedida.


Dirigentes, cuerpo técnico y jugadores de UPCN se mostraron muy molestos con el operativo de seguridad que hubo en los ingresos y adentro del estadio. Al cierre de esta edición evaluaba emitir un comunicado para deslindar su responsabilidad de dicha organización, al considerarla al menos como desmedida.

Policías a caballo en la calle y una decena en la zona de vestuarios fue la primera imagen que tuvo el equipo sanjuanino, que se tornó más inconcebible cuando se enteraba que en la requisa no dejaban ingresar al público con botellitas de agua, equipos de mate y otros objetos, como encendedores, al considerarlos contundentes. Lo llamativo fue que para las personas que llegaron al estadio 20 minutos antes del comienzo del partido, tales exigencias ya no existían. 

Luego del partido, el capitán Javier Filardi afirmó: “Me dio mucha tristeza ver unos cien policías en el estadio. A mi familia no le permitieron ingresar con agua, se la sacaron a los chicos. La verdad, una vergüenza. Alguien se tiene que hacer cargo del papelón. Podríamos haber perdido también este partido y el espectáculo fue excelente igual”.

Filardi, quien rompió en llanto luego del encuentro por la delicada situación de su padre, fue uno de los más ovacionados por el público sanjuanino, que también mantuvo su duelo con el centenar de simpatizantes de Bolívar.