Dicen que la necesidad tiene cara de hereje y en el balance final, para Atlético Unión lo mejor de la noche del miércoles terminó siendo el resultado porque necesitaba ganar como sea y así lo hizo. Con un gol de su goleador Rubén Darío Gigena, Unión venció a Aconquija y se reposicionó en la Zona B del Argentino B pero quedó en deuda desde lo futbolístico porque nunca pudo generar ese juego que lo distinguió. Pero para eso, habrá tiempo. Debía ganar y ganó. Ese es su punto positivo en una noche en la que nunca le encontró la vuelta al planteo catamarqueño que sorprendió presionando en terreno sanjuanino y le generó algunos problemas al Azul desde esa postura táctica. Ese comienzo sorprendente, lo desacomodó al equipo de Víctor Cabello, pero a los 11’ del primer tiempo desde la exquisita pegada del Luto Molina, en sociedad con la voracidad goleadora de Gigena, el Azul empezó a ganar con un cabezazo del cordobés que venció a Pombo y puso el 1-0 que servía para sacar presiones y soltar algunas cosas en Unión. Desde es gol y hasta los 30’ de esa primera parte, Unión mostró lo mejor de toda la noche porque Molina encontró libertades y movió la pelota con la calidad que lo distingue pero pasada la media hora de juego, el Luto sintió el rigor de la marca de Aconquija y ya no tuvo la soltura para manejar los tiempos.

