10 de octubre de 2013 - 00:00

Vértigo puro

La Velocidad Olímpica es una de las pruebas más nuevas dentro del ámbito de los Argentinos de Pista. Sus 18 ediciones (se corre desde Buenos Aires 1995) han sido dominadas, en su gran mayoría por corredores que representan a asociaciones bonaerenses. Seis ganó, Gran Buenos Aires y luego fue Pueblo de la Paz, el que lo igualó con media docena de victorias. En los últimos dos años, apoyado en la calidad de sus grandes velocistas, ha sido Córdoba el dominador absoluto.

El campeón mundial y olímpico de Americana, Walter Pérez, junto a Sebastián Alexandre y el desaparecido Miguel Clavero, impusieron su categoría en la primera edición realizada en el circuito KDT, de la ciudad de Buenos Aires. Alexandre es el único con asistencia perfecta en cada logro. Pérez, Clavero y Marcelo Amendolia estuvieron en tres. Exequiel Romero en dos y Juan José Haedo en uno.

Esta prueba de tríos que se disputa corriendo tres giros al circuito, cambió de manos en el torneo realizado en Bahía Blanca 2002 cuando Sergio Guatto, Carlos Borrello y Claudio Ribaud le dieron su primer título a Pueblo de la Paz.

En cualquier pista con medidas olímpicas esta prueba es espectacular porque se corre como la Persecución con los dos tríos enfrentados. El corredor más potente habitualmente es el que saca al conjunto y deja la posta al segundo ciclista, que habitualmente es un persecusionista o kilómetro, quien incrementa el ritmo para lanzar lo más rápido posible a un velocista que dará la última vuelta a fondo.

El año pasado, con Juan José Rivero, Matías Gatto y Leandro Botasso, Córdoba derrotó a San Juan en la lucha por la medalla de oro. Walter Guzman, Cristian Romero y Emiliano Fernández, culminaron a 55 centésimas del trío cordobés, cuyos integrantes son, casi, la Selección nacional.

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