Mientras el pelotón avanza y la Vuelta a San Juan entra en su tramo decisivo, hay una historia que corre en paralelo, lejos de los cronómetros y las clasificaciones. Es la de Dante Bacca, comisario general de la competencia, que a los 58 años dirige su última Vuelta antes de dar un paso al costado y cerrar una extensa carrera ligada al ciclismo.

Bacca lo vive con serenidad. No como una despedida abrupta, sino como un cierre elegido. “No iba a trabajar hasta los 70 años, iba a trabajar hasta cuando me diera el cuerpo y la mente”, reflexiona. Y aclara que el retiro no es un adiós definitivo: ahora su lugar estará “desde otro lado, para los comisarios y para los organizadores”, aportando experiencia y mirada sin estar en la ruta.

La decisión de seguir un año más tuvo un motivo especial. Aunque ya había pensado en detenerse, aceptó ser parte de esta edición por el vínculo que construyó con San Juan a lo largo del tiempo. “Para hacer el cierre, digamos. Porque San Juan es una provincia que me gusta, que me atienden muy bien, me llevo muy bien con la gente”, contó a Diario de Cuyo.

Su currículum habla solo: 11 Tours de San Luis, todas las Vueltas a San Juan, el Giro del Sol, además de competencias en distintos puntos del país y del continente, como Paraguay, Bolivia, Uruguay y la Vuelta al Valle. “Tengo un montón de vueltas encima”, resume, con la simpleza de quien ya no necesita demostrar nada.

En medio de una Vuelta atravesada por el clima y el desgaste, Bacca observa, coordina y acompaña con la tranquilidad del deber cumplido. “Ya estoy realizado, y creo que tengo más para dar de otro lado que dar acá en la ruta ahora”, asegura.

Así, mientras los ciclistas buscan gloria en el asfalto sanjuanino, Dante Bacca empieza a despedirse en silencio, cerrando un ciclo donde eligió a San Juan no solo como una carrera más, sino como el lugar ideal para bajar la bandera por última vez.