Lo insólito resultó por partida doble. Por un lado, porque el título que un estudiante de Enfermería intentó hacer pasar por original en el Ministerio de Salud Pública provincial para ser habilitado y conseguir la matrícula, resultó tan trucho, que un código QR impreso en el dorso del documento, en lugar de remitir al Registro Público de Graduados Universitarios del Ministerio de Educación de la Nación, conectaba con una nota periodística del diario La Nación.

Todo indica que Daniel Orlando Varas Narváez (26) estaba al tanto de la falsedad de la documentación que presentó (además del título, un certificado analítico con todas las materias aprobadas), porque aún no concluye la carrera (está en 2do año). Y porque un allanamiento realizado en su casa de Chimbas por policías de la UFI de Delitos Especiales, que coordina el fiscal Iván Grassi, sirvió para secuestrar varios títulos truchos con la transcripción "Universidad Católica de Cuyo" en el margen superior (algunos con firmas de autoridades). También un sello con una matrícula que corresponde a otro enfermero y una credencial del Ministerio de Salud Pública a su nombre.

Pero ayer, durante la audiencia en la que escuchó al fiscal relatar los hechos en su contra e imputarle el supuesto delito de uso de un documento público falso, Varas Narváez protagonizó un segundo episodio insólito: en lugar de abstenerse de dar su versión, buscó desligarse de la manera más increíble: dijo que no sabía de la falsedad de los documentos que presentó en Salud Pública, porque se los había dado una mujer, a la que identificó como Mónica Bonilla, asegurando que hasta ayer no había podido encontrarla.

El fiscal Grassi pidió denunciar si acaso alguien sabe si Varas Narváez ejerció ilegalmente la enfermería

El sorprendente caso había comenzado a ser investigado en la Justicia Federal, luego pasó al sistema mixto provincial y el 15 de agosto último se derivó a la UFI de Delitos Especiales.

Había sido Jorge Quiroga, director de Regulación y Control de Gestión del Ministerio de Salud Pública, el que denunció la grave anomalía el 29 de mayo pasado. Fue luego de realizar los chequeos de rigor en la documentación presentada por Varas Narváez: el título (lo único que se le retuvo con un sello al dorso), el certificado analítico con todas las materias aprobadas y el DNI. Todo en copia.

Según fuentes de la investigación, de entrada nomás hubo sospechas, porque el papel del título no era el que se usa habitualmente. La cuestión se complicó cuando desde la Nación informaron que no registraban a ningún graduado Varas Narváez, hecho confirmado desde la Universidad Católica de Cuyo sobre la situación académica del joven sospechoso, que aún es estudiante.

El joven es defendido por Maximiliano Muñoz Cabral, quien ayer no se opuso al plazo de 4 meses para investigar a su cliente que propuso Fiscalía. Tampoco a las reglas de conducta solicitadas mientras permanece en libertad: someterse al proceso y no obstaculizarlo, presentarse periódicamente a la comisaría más cercana a su casa y no salir de la provincia sin autorización judicial, tal como lo fijó finalmente el juez de Garantías del caso, Juan Gabriel Meglioli.

Los problemas para Varas Narváez podrían complicarse si ocurre lo que varios pesquisas suponen: que efectivamente hubiese estado ejerciendo como enfermero. Por eso ayer el fiscal Grassi pidió públicamente a la gente acercarse a Delitos Especiales a denunciar si es que fueron sus "pacientes" o conocen a alguien que hubiera requerido sus servicios.