Otra entradera derivó en un episodio fatal . Pero esta vez, quien murió fue uno de los atacantes y el dueño de la casa que intentaron robar quedó acusado por “homicidio simple”, aunque después de declarar en la fiscalía recuperó la libertad.

 

Viernes a la noche. Zona de casas bajas en el barrio de Ringuelet, en La Plata. Federico Ricardo Fernández Caruso (43) llega hasta su propiedad en una Toyota Hilux, acompañado de un hijo de 10 y su madre de 80. Habían salido a dar una vuelta y ya volvían para descansar.

 

 

Típica situación: un grupo de por lo menos cuatro personas para un coche muy cerca de la entrada y enseguida bajan dos para iniciar la extendida modalidad de ataque aprovechando el ingreso del dueño a su domicilio.

 

Según el expediente policial, los agresores llevaban chaleco antibalas y estaban fuertemente armados. Advertido de la maniobra, Fernandez Caruso corrió hasta el garaje, sacó una pistola Glock calibre 45 y comenzó a disparar. Acertó a uno de los ladrones, quien cayó en el parque del vecino.

 

El resto de la banda huyó, se presume en un Ford Galaxy azul. Todavía los están buscando.

 

El fiscal que intervino en el caso, Marcelo Romero, citó a indagatoria a Fernández Caruso y habilitó su liberación por considerar que no existen motivos para pensar que va a eludir los requerimientos de la Justicia y por valorar, en principio, que actuó en “legítima defensa”. El hombre no tiene antecedentes por episodios penales.

 

Hasta esta noche, el asaltante que murió en el intento de entradera no había sido identificado. La autopsia confirmó que el proyectil calibre 45 “le atravesó la columna de lado a lado, ingresando por la parte superior de la cintura y quedando alojado detrás de la columna”, según dijeron en la fiscalía.

 

Se presume que los ladrones buscaban acceder a la casa de 508 entre 26 y 27, que tiene un aspecto moderno. El ataque se inició cuando las puertas de la cochera estaban abiertas.

 

El nene y su abuela resultaron ilesos. Aunque terminaron shockeados, según coincidieron en la comisaría y en los tribunales. Es que además del disparo que mató al agresor, antes de escapar del lugar la banda alcanzó a disparar por lo menos una decena de proyectiles. Algunos quedaron incrustados en el frente de la construcción.

 

No se sabe si algún otro integrante del grupo quedó herido. En la huida dejaron algunos elementos que fueron secuestrados por los peritos: un handy tipo policial, otros chalecos y una pistola 9 milímetros que tenía un pedido de secuestro judicial.

 

Fuente: Clarín