La versión policial es que no hubo cruce de palabras entre los rivales. El homicida llegó en auto al almacén donde su contrincante arribó con un amigo a comprar cigarrillos y algo de bebida, y con un arma lo acribilló a tiros. Uno en el costado izquierdo del pecho y dos más que atravesaron sus glúteos, sirvieron para derribarlo y dejarlo prometiendo venganza: ‘ese hijo de p… ya me las va a pagar’, le escuchó decir el comerciante Adrián Correa cuando, alrededor de las 7 de ayer, salió a ver qué habían sido esas explosiones (al menos tres) y se topó con Erwin Antonio Félix tirado en el ingreso a su casa del Lote Hogar 38, en Chimbas. ‘El muchacho hablaba, no se le veía sangre, parecía que estaba bien’, dijo Correa, sorprendido de que el desenlace hubiera sido muy distinto al que imaginaba.
Pero Félix no cumpliría su promesa: casi tres horas después, alrededor de las 9,45, los médicos informaban a la Policía que todo esfuerzo había sido inútil. Félix era el cuarto de siete hermanos, tenía 23 años, un hijo que en abril cumplirá un año y vivía con su familia en el barrio Güemes, en Chimbas. Allí, estaban destruidos por la pérdida: ‘lo único que sabemos es que se bajó a comprar en un kiosco, que vinieron y lo tirotearon, pero nada más’, aseguró entre lágrimas Gisela González, tía del fallecido.
La Policía en cambio tenía una teoría bien definida: creen que el crimen fue un ajuste de cuentas, por una rivalidad en si misma. Ayer manejaban la versión de que ya había existido un enfrentamiento previo entre el fallecido y el homicida, de quien solo dejaron trascender un apodo, el ‘Gordo’.
Todo ocurrió cuando Correa abría su comercio para recibir al panadero y comenzar con la atención de sus clientes. Allí llegó Félix con al menos un amigo en moto (ayer no localizado) y enseguida el homicida, que al parecer andaba solo en auto.
Los investigadores aseguran que Félix y su amigo estuvieron bebiendo en el barrio Siete Conjuntos y que, al acabárseles la bebida, fueron hasta el Lote Hogar 38, donde llegó también el homicida.
El caso es investigado por pesquisas de la subcomisaría Cipolletti al mando del subcomisario Osvaldo Castillo y de Homicidios dirigidos por el comisario Carlos Avellá, bajo directivas del juez de Instrucción Alberto Benito Ortíz.