El juez federal subrogante Miguel Angel Gálvez, aceptó el planteo del juez provincial Juan Pablo Ortega, para considerar el caso de la estudiante de arquitectura Jenifer Villarroel (19) como un posible hecho de trata de personas ejecutado por una red criminal. Es más, ordenó en el acto a Interpol localizar a la joven que, el miércoles en la noche, abordó en Ezeiza un vuelo rumbo a México. Ortega había resuelto declararse incompetente luego de conocer detalles bastantes sospechosos previos y concomitantes a la partida de la joven. A saber: nunca habló de su vínculo supuestamente amoroso con el mexicano "Tomás Lezcano Pérez", ni siquiera a su mejor amiga. También mantuvo en secreto que tramitó su pasaporte y el último miércoles le mintió a su mamá cuando le dijo que iba a conseguir un certificado en una escuela secundaria y luego a rendir un examen de su carrera, para luego desconectar su teléfono.

Una hermana de Jenifer supo de casualidad de esa extraña relación y hasta cruzó mensajes con el supuesto Lezcano Pérez, pero el sujeto (que nunca publicó una foto de perfil) le pidió mantenerse en silencio y al final la bloqueó de sus contactos.