7 de julio de 2016 - 00:00

Todo un drama: pobres y sin casa, encima les roban de todo

Una portera y su familia se fueron de la casa que les prestaban porque la lluvia la dañó. Dejaron sus cosas y los ladrones no perdonaron.

Hace una semana, Hilda Muñoz, dos de sus hijos, su nuera y su nieto de 1 año se vieron forzados a abandonar la casa que le prestan en una finca de Pocito porque las recientes lluvias dañaron un sector y la hicieron inhabitable. Por eso, la mujer y su nena de 14 años se fueron a lo de otra hija, mientras que Víctor, su otro hijo, se instaló con su familia en la vivienda de su suegra. Sumado a ese drama de no saber cuando podrán volver a su hogar, la humilde familia sufrió ayer otro duro trance: su ausencia fue aprovechada por ladrones, quienes arrancaron la ventana del baño para ingresar a robar de todo. Lo llamativo es que no robaron cualquier cosa, sino que eligieron solamente los artefactos que funcionaban, informó Patricia Oro, hija de Muñoz.

Hilda es portera en la escuela José Rudecindo Rojo de Pocito y trabaja allí en horario vespertino. Su hijo Víctor Oro es jornalero y viven en una casa de adobe que le prestan desde hace 1 año en calle 13, al Este de Aberastain, en La Rinconada. Por las lluvias de días atrás, una de las piezas, donde se encuentra la caja de la luz, quedó muy dañada: una de las paredes se agrietó y se volvió inhabitable. ‘Hay peligro de derrumbe y por eso nos fuimos. Este viernes íbamos a comenzar a arreglarla, pero con lo del robo ahora no sabemos cuando lo haremos’, dijo Víctor.

A pesar de la mudanza, Hilda y su familia iban durante el día para controlar que todo estuviera bien. De hecho, el martes hasta las 19 la portera estuvo en su casa. Al parecer, los ladrones esperaron la madrugada para atacar y ayer a las 8 unos peones descubrieron el robo cuando llegaron a trabajar al predio.

Patricia contó que los delincuentes entraron por el baño y abrieron una de las puertas. Luego, revisaron cada rincón y seleccionaron qué aparatos robar. ‘Los que entraron a robar sabían bien qué teníamos. Es que habían dos televisores, uno no funcionaba y se llevaron el que sí andaba, de 29 pulgadas. Lo mismo con dos ventiladores de pie, se llevaron el que funcionaba y una máquina de coser. Usaron la caja, adentro había una batidora rota y la dejaron. También se han llevado una garrafa de 10 kg, una computadora completa, una estufa y un secarropas. Mi mamá está desesperada porque no quiere dejar más tiempo la casa sola por miedo a que no le dejen nada’, dijo Patricia.

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