Sabían que la fetidez provenía del baldío pero los vecinos no le dieron mayor importancia: creían que era un perro o algún animal muerto. Sin embargo con el paso de los días el olor se hizo cada vez más insoportable y ayer, alrededor de las 9,30, un llamado anónimo al 911 reveló una situación muy distinta a la creencia del vecindario: el aire nauseabundo que salía del lugar era de un hombre muerto. Cuando los policías llegaron, comprobaron el dato con un plus macabro: la víctima estaba en una suerte de lecho hueco entre trapos viejos al final de una acequia en la esquina del baldío. Presentaba un avanzado estado de descomposición y algunas partes menos en su cuerpo: le faltaba el pie izquierdo y casi todo el tejido blando de la pierna de ese costado. Tampoco tenía su mano izquierda y en la derecha tampoco tenía tejido.

¿Quién es la víctima? ¿Cuándo murió? ¿Tuvo una muerte natural? ¿Lo mataron? Cada uno de esos interrogantes intentaba ser descifrado ayer por policías de la seccional 6ta. de Rawson al mando del comisario Adolfo Jofré, aunque apenas se conoció la novedad en la fuerza, al lugar llegó personal de Homicidios y hasta el propio juez de Instrucción en turno, Leopoldo Zavalla Pringles.

El espeluznante hallazgo se produjo en un terreno lleno de malezas sobre el costado Este de calle Lemos, metros al Sur del cruce con Doctor Ortega, frente al parque municipal de Rawson.

En los primeros pasos de la investigación para descifrar el misterioso caso, los policías apelaron al conocimiento del vecindario sobre los linyeras o vagabundos que frecuentan ese lugar. Y entonces una vecina hizo el esfuerzo de aguantar el olor y la impresión de ver semejante cuadro, para intentar reconocer si el fallecido era o no su pariente. Pero no hubo caso.

Durante el día, los pesquisas de la seccional 6ta. recogieron datos sobre otros habitué del lugar, pero fueron a las casas de tres de ellos y allí los encontraron, dijeron ayer fuentes policiales. Tampoco surgieron pistas sobre la denuncia por extravío de algún hombre mayor en los últimos días, precisaron las fuentes.

La víctima en cuestión parece ser un anciano que llevaba al menos una semana de fallecido. Es semicalvo, de cabello canoso y de alrededor de 1,65 de estatura.

Saber quién es una parte clave de la investigación, pero esa misión cuenta con un problema: no tienen huellas digitales para cotejar. Otro foco de atención de los policías es el informe del médico forense sobre el cadáver: a partir de ese examen, sabrán si están o no ante la víctima de un crimen.