En una audiencia de formalización y control de detención realizada este viernes 17 de julio, la Justicia de San Juan dictó sentencia contra dos de los responsables del ataque a balazos que sufrió el remisero Alejandro Ismael Rodríguez Marcoleta. El hecho, que ocurrió el pasado 9 de julio en las inmediaciones de la Avenida Benavídez, entre Alem y Salta, culminó con una condena para Carlos Maximiliano Páez y su hijo, Azarías Arón Páez Verón, tras un acuerdo de juicio abreviado.
El ataque y las condenas
El violento episodio se desencadenó cuando la familia Páez divisó al remisero circulando por el interior de la Villa El Salvador, en Chimbas. Según la investigación de la UFI Genérica, a cargo de la fiscal Daniela Pringles y el colaborador Rodrigo Herrera, lo persiguieron en un vehículo particular conducido por Azarías. Al alcanzarlo en la Avenida Benavídez, el padre, Carlos Maximiliano Páez, descendió del auto y le efectuó un disparo a quemarropa con una pistola calibre .45. El proyectil ingresó por la pelvis del conductor, lo que obligó a una intervención quirúrgica de urgencia en el Hospital Rawson para salvarle la vida.
Por este hecho, Carlos Páez fue condenado a 2 años y 6 meses de prisión como autor del disparo, mientras que Azarías Arón Páez recibió una pena de 1 año y 4 meses en calidad de partícipe necesario. Al tratarse de su primera condena, ambos gozarán del beneficio de la ejecución condicional, por lo cual no irán a prisión efectiva, aunque el Ministerio Público Fiscal subrayó que ya cuentan con un antecedente penal firme.
Gustavo de La Fuente, abogado de la defensa, y la fiscal Daniela Pringles.
La condena fue homologada por el juez Mariano Carrera, quien dictó posteriormente las sentencias. En el lugar de la defensa estuvo el reconocido abogado Gustavo de La Fuente, que volvió a ejercer su profesión tras ser absuelto de una causa por trata de persona en la Justicia Federal, por la que estuvo dos años preso durante la investigación.
Un tercer sospechoso en la mira
A pesar de la resolución judicial para dos de los implicados, la causa sigue abierta. Tiago Maximiliano Páez Verón, el otro hijo de Carlos que participó en el ataque, permanece prófugo de la justicia. Sobre él pesa un pedido de captura vigente, ya que no se presentó junto a sus familiares cuando estos se entregaron el pasado miércoles en la sede de la UFI Genérica. Asimismo, las autoridades aún no han podido localizar el vehículo utilizado durante la agresión. Tiago Maximiliano tiene una condena previa por un hecho de delitos contra la propiedad, y en caso de ser encontrado, irá al Penal directamente.
Estado de la víctima
Rodríguez Marcoleta sigue internado en terapia intensiva, aunque estable. Fue extubado hace poco y esperan la programación de una cirugía para extraerle el proyectil. Un médico dijo que la herida de bala le produjo una incapacidad de 60 días, razón por la que la causa quedó caratulada por lesiones graves.
Viejas rencillas familiares
La principal hipótesis de los investigadores apunta a un conflicto de "antigua data" entre los clanes Páez y Rodríguez Marcoleta. De hecho, Azarías Páez fue imputado y condenado este viernes por un episodio ocurrido en febrero de este año, donde amenazó con armas de fuego a un hermano de la víctima actual.
Mariano Carrera, juez de garantías.
Si bien inicialmente se vinculó el ataque con posibles internas de la hinchada del club San Martín, fuentes judiciales aclararon que no existen elementos sólidos que relacionen este hecho con la disputa por el control de la barra del equipo "Verdinegro", sino que se trata de una rivalidad personal y familiar. Mientras tanto, la policía continúa con los operativos para dar con el paradero del último integrante de los Páez que sigue evadido.