16 de septiembre de 2026 - 10:29

Dolor, lágrimas y el clamor de justicia por Camila, la aspirante a gendarme asesinada en San Juan: la dolorosa despedida en Rosario

El cuerpo fue trasladado a la zona sur de Rosario donde recibió el último adiós.

Un abrazo interminable, el desconsuelo marcado en cada mirada y una angustia que no encuentra consuelo. En la zona sur de Rosario, familiares, amigos y allegados se reunieron para darle el último adiós a Camila Vecchiarello, la joven enfermera de 24 años cuyo trágico final en San Juan dejó una marca imborrable en el corazón de quienes la conocieron.

La chica fue asesinada a manos de su pareja, Carlos Gonzalo Riveros, quien le dio casi una decena de puñaladas para terminar con su vida.

El destino de Camila estaba guiado por el vocablo del servicio y el esfuerzo: había viajado desde su ciudad natal hasta la cordillera sanjuanina con la ilusión intacta de formarse en Gendarmería Nacional. Sin embargo, en el complejo de departamentos de Barreal donde habitaba, sus sueños se vieron trágicamente truncados por la violencia de su pareja.

Durante el velatorio, la atmósfera estuvo impregnada de un silencio desgarrador, apenas interrumpido por los sollozos y el firme pedido de que la verdad salga a la luz. Mientras sus padres permanecían aferrados al recuerdo de su hija en la intimidad de la sala velatoria, su hermano Hernán dio voz al sufrimiento de toda una familia devastada: "Es terrorífico encontrarnos con este cuadro. Lo que vivimos no se lo deseo a nadie... Se fue un ser extraordinario".

Quienes caminaron a su lado la recuerdan no solo por su vocación de cuidar a los demás como enfermera y su entrega para vestir el uniforme, sino también por su inmenso amor hacia los animales y su calidez humana.

Hoy, entre el dolor de la pérdida y la impotencia de la injusticia, la memoria de Camila abraza a su Rosario natal ya toda una comunidad que llora su partida y exige que su nombre no quede en el olvido.

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