Sobre el mediodía de este viernes 20 de febrero de 2026, el motociclista acusado de manosear a una nena frente a un kiosco, en Pocito, fue trasladado frente a un juez. Luego de que su accionar quedara registrado por una camára de seguridad del lugar y fuera detenido por la Policía, Mauro Alberto Araya Pereyra pidió perdón por lo que hizo y fue condenado a dos años de prisión en suspenso por el delito de abuso sexual simple.
El hecho ocurrió sobre las 9 de la mañana de este jueves 19 de febrero, a plena luz del día, en un barrio pocitano. Generó un fuerte repudio en la comunidad, tras que la familia de la víctima hiciera público el video del abuso sexual a través de redes sociales, con intención de hallar al culpable.
El juez Eugenio Barbera homologó el acuerdo de juicio abreviado y dictó sentencia. Foto DIARIO DE CUYO.
Según se observa en las imágenes que se viralizaron rápidamente, la menor estaba parada frente al kiosco, por comprar, cuando un motociclista a bordo de una Gilera 150 cc, con casco negro colocado, disminuyó la velocidad, subió a la vereda y tocó la cola víctima antes de retirarse del lugar.
Araya Pereyra estuvo detenido por menos de 24 horas. Foto DIARIO DE CUYO.
Tras la publicación del video, una cuñada de la menor, reconoció al motociclista, ya que se trataba de un vecino de la zona, de profesión metalúrgico. No solo eso complicaba al sospechoso. Tras la denuncia radicada en la UFI ANIVI, por parte de la madre de la víctima, la fiscal Valentina Bucciarelli y el ayudante fiscal Nahuel Ibazeta obtuvieron la identificación del motociclista porque en el video se veía con nitidez el dominio de la patente y las ropa que llevaba.
La camisa y pantalón de jean, los borcegos de trabajo, un casco y la moto de color negro, formaron parte del secuestro que hizo fiscalía una vez que el motociclista terminó detenido en un operativo policial cerrojo llevado a cabo cerca de su domicilio, en Pocito.
El ayudante fiscal Nahuel Ibazeta y la fiscal Valentina Bucciarelli, de la UFI ANIVI. Foto DIARIO DE CUYO.
Araya Pereyra no llevaba ni documentación personal, ni de la moto por lo que, en ese momento, fue trasladado por una infracción hasta la Central de Policía, sin embargo, allá quedó detenido por el pedido de captura que pesaba sobre su espalda.
Este viernes, ante la contundente prueba, y frente al juez de la causa, Eugenio Barbera, el motociclista aceptó su culpa, pidió perdón y arregló un acuerdo de juicio abreviado por una pena de dos años de prisión sin cárcel por el delito de abuso sexual simple. A pesar de no tener antecedentes penales, acordó una pena por encima del mínimo, debido a la gravedad del caso. El informe psicológico sobre la menor indicó que “presentaba una notable angustia por el hecho” a tal punto que no quería salir sola de su casa.
“Me declaro culpable de lo sucedido, aceptó las condiciones de la fiscalía, pido disculpas por mis actos”, señaló brevemente Araya Pereyra antes de ser condenado.
Bucciarelli e Ibazeta llegaron a un acuerdo de juicio abreviado con el abogado de la defensa, Claudio Figueroa. La misma implicaba además una prohibición de acercamiento no menor a 1.000 metros por lo que el imputado Araya Pereyra presentó como nuevo domicilio de residencia: la casa de su padre, ubicada en otro departamento, en Rawson. El motociclista no podrá acercarse a la víctima ni tener ningún tipo de contacto.
Claudio Figueroa, abogado de la defensa de Araya Pereyra. Foto DIARIO DE CUYO.