Este miércoles la Justicia de San Juan imputó y condenó a Tiago Maximiliano Páez Verón, de 18 años, a la pena de un año de prisión efectiva por el delito de amenazas simples agravadas por el uso de arma de fuego. Y le revocó una condena anterior de tres años de prisión condicional por el delito de robo, unificando una pena total de cuatro años de cárcel.
La misma debería ser cumplida en el Servicio Penitenciario Provincial, pero a raíz de una presentación que hizo el abogado defensor, Gustavo de La Fuente, el joven Páez estará con prisión domiciliaria, al menos por un tiempo.
De La Fuente trajo ante un juez un parte médico psiquiátrico agravado por el consumo de drogas, que presenta el acusado. El mismo resalta que el tratamiento para darle el alta no puede ser llevado a cabo en contexto de encierro, por lo que el juez de garantías, Matías Parrón, ordenó que la prisión preventiva, hasta que la pena quede firme, y parte de la condena, Páez la cumpla de manera domiciliaria con la colocación de un dispositivo electrónico y rondas policiales de la comisaría mas cercana a la casa del imputado.
La decisión no es hasta cumplir la sentencia, sino hasta que el condenado reciba el alta. Para controlar esto, el juez dispuso un seguimiento mensual por parte del personal médico de la Oficina de Medidas Alternativas.
Páez era buscado por una amenaza con arma de fuego qué recibió un joven de Alan Rodríguez Marcoleta y por la balacera que sufrió un remisero con el mismo apellido y hermano de la primera víctima, Alejandro.
Por este último hecho, el papá de Tiago, Carlos Maximiliano Páez, y el hermano, Azarías Arón, recibieron condenas de casi tres y dos años de prisión condicional.
Si bien Tiago era buscado por este hecho, la fiscal Daniela Pringles no pudo ubicarlo en la escena del hecho con la recolección de las pruebas, pero si pudo probar la amenaza a un hermano de la víctima, lo que derivó en la reciente condena.
Los Páez y los Rodríguez Marcoleta tienen una pelea de vieja data en Villa El Salvador, en Chimbas. Es una guerra sin cuartel pues tras el ataque al remisero, hubo una respuesta en venganza por parte de los Rodríguez Marcoleta a la casa de los Páez que implicó una balacera y un incendio provocado con bomba molotov.
Tras este hecho la Policía realizó allanamientos que trajo como resultado el secuestro de cinco armas de fuego y la detención de cuatro jóvenes. La venganza de los Rodríguez Marcoleta derivó en una nueva causa y con nuevos imputados.