14 de agosto de 2026 - 15:14

Lo golpearon, lo ataron y lo arrojaron a un chiquero: el brutal crimen que conmociona a Neuquén

Mario Andrés Forquera estuvo desaparecido durante un mes hasta que su cuerpo fue encontrado sin vida. Tres hombres quedaron imputados y con prisión preventiva mientras la Fiscalía reconstruye una secuencia marcada por testimonios, videos, sangre y contradicciones.

El caso de Mario Andrés Forquera conmociona a Neuquén por la crudeza de la hipótesis que logró reconstruir el Ministerio Público Fiscal. El hombre desapareció el 4 de julio y su cuerpo fue encontrado el 3 de agosto, en avanzado estado de descomposición, dentro de un extenso predio ubicado en Senillosa donde funcionaban corrales para la cría de cerdos

La investigación derivó en la imputación de Ricardo Javier Cuevas, Diego Andrés Salazar y Daniel Ernesto Di Lena, alias “Samuel”. La fiscal del caso, Guadalupe Inaudi, atribuyó a los tres un homicidio agravado por alevosía y ensañamiento en carácter de coautores. El juez Luciano Hermosilla dispuso cuatro meses de investigación y prisión preventiva para los acusados durante ese período.

Según reconstruyó LM Neuquén, llegar hasta el lugar donde estaba Forquera requirió ordenar numerosas piezas: declaraciones contradictorias, registros de cámaras, videos enviados por la propia víctima, rastros de sangre humana, prendas de vestir y, principalmente, testimonios que permitieron reconstruir lo que habría ocurrido durante sus últimas horas.

Los tres hombres imputados por el homicidio quedaron con prisión preventiva mientras continúa la investigación. Foto: LM Neuquén.

Los tres hombres imputados por el homicidio quedaron con prisión preventiva mientras continúa la investigación. Foto: LM Neuquén.

Un testigo clave y la reconstrucción de la noche del crimen

Uno de los datos centrales apareció a unos 340 metros del corral de cerdos donde previamente habían sido encontradas prendas. La presencia insistente de cuervos sobre un sector del terreno llamó la atención de los investigadores, que al acercarse encontraron los restos de Forquera después de aproximadamente un mes de búsqueda.

La investigación estableció que, antes de llegar al predio, Forquera había participado de los festejos realizados en el Monumento a San Martín por el triunfo de Argentina ante Cabo Verde en el Mundial. Posteriormente viajó hacia Senillosa y llegó hasta una propiedad vinculada con la familia Cuevas, en el sector del Parque Industrial.

En una casilla ubicada hacia el fondo de calle Formosa habrían estado Cuevas, Salazar, Di Lena, Forquera y un quinto hombre. Según la acusación, durante el encuentro consumieron bebidas alcohólicas y estupefacientes. Ese último hombre se transformó después en una figura determinante para la causa, ya que declaró ante los investigadores sobre lo que habría presenciado. En un primer momento, sostuvo que no habló por miedo a sufrir represalias.

Los operativos policiales se extendieron por distintos sectores de Senillosa mientras avanzaba la búsqueda de Forquera. Foto: LM Neuquén.

Los operativos policiales se extendieron por distintos sectores de Senillosa mientras avanzaba la búsqueda de Forquera. Foto: LM Neuquén.

De acuerdo con la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, durante aquella reunión se produjo una discusión relacionada, entre otras cuestiones, con el supuesto robo de un taladro percutor propiedad de Cuevas, ocurrido meses antes.

La acusación sostiene que Cuevas y Salazar habrían reducido a Forquera a golpes. Luego lo habrían desnudado, quitado sus pertenencias y su teléfono celular, mientras continuaban las agresiones. La Fiscalía también describió el uso de una escopeta para intimidarlo y heridas provocadas con armas blancas en distintas partes del cuerpo.

Lo llevaron hasta el corral mientras todavía estaba con vida

La secuencia reconstruida por la acusación continuó en el sector donde estaban los cerdos. Según la Fiscalía, los tres imputados habrían trasladado a Forquera hasta allí y lo arrojaron atado de los pies dentro del primer chiquero.

Inaudi sostuvo durante la audiencia que la intención habría sido dejarlo en ese lugar gravemente herido y sin posibilidades de recibir ayuda. También señaló que el cuarto hombre que estaba presente fue impedido de asistir a la víctima.

Los investigadores creen que los acusados se retiraron suponiendo que los animales terminarían ocultando las consecuencias del ataque. Sin embargo, Forquera habría logrado salir del corral pese a sus heridas y desplazarse por el interior de la propiedad.

Mario Andrés Forquera permaneció desaparecido durante aproximadamente un mes hasta que los investigadores localizaron su cuerpo el 3 de agosto. Foto: LM Neuquén.

Mario Andrés Forquera permaneció desaparecido durante aproximadamente un mes hasta que los investigadores localizaron su cuerpo el 3 de agosto. Foto: LM Neuquén.

No habría conseguido llegar hasta un lugar donde pudieran ayudarlo. El 3 de agosto, los investigadores encontraron su cuerpo entre la vegetación del predio, en una zona con retamas y alpatacos.

El avanzado estado de descomposición y la acción de animales dificultaron inicialmente el reconocimiento visual. Finalmente, los tejidos y las huellas que todavía podían analizarse permitieron confirmar su identidad.

Por qué la Fiscalía habla de alevosía y ensañamiento

La gravedad de la mecánica atribuida a los acusados llevó a la fiscal Inaudi y a la asistente letrada Agustina Jarry a encuadrar provisoriamente el hecho como un homicidio agravado por alevosía y ensañamiento, atribuido a Cuevas, Salazar y Di Lena como coautores.

Para la acusación, la alevosía se sustenta en que los atacantes habrían provocado deliberadamente un estado de indefensión: primero redujeron a la víctima, después la desnudaron, la habrían lesionado con golpes y armas blancas, y finalmente la trasladaron atada hasta los corrales.

Otro elemento considerado por los fiscales es que el único hombre que presenció parte de la secuencia y que potencialmente podía ayudar a Forquera habría sido neutralizado para evitar que interviniera.

En cuanto al ensañamiento, la Fiscalía sostiene que existió un incremento deliberado e innecesario del sufrimiento de la víctima mientras permanecía con vida. Esa calificación deberá ser discutida durante el proceso y, por el momento, forma parte de la acusación fiscal.

La fiscal Guadalupe Inaudi y la asistente letrada Agustina Jarry expusieron la teoría del caso durante la audiencia. Foto: Claudio Espinoza / LM Neuquén.

La fiscal Guadalupe Inaudi y la asistente letrada Agustina Jarry expusieron la teoría del caso durante la audiencia. Foto: Claudio Espinoza / LM Neuquén.

La cronología que comenzó con una denuncia por desaparición

La teoría del homicidio no apareció a partir de una única prueba. Los investigadores fueron acumulando elementos desde que se denunció la desaparición hasta conseguir ubicar a Forquera en Senillosa y reconstruir sus últimos movimientos.

La denuncia fue presentada por Ylin Torres, expareja de Forquera, quien manifestó que no tenía contacto con él desde el 4 de julio. El hombre vivía con su sobrino y, según se informó a la Policía, había salido durante la madrugada y nunca regresó.

La familia entregó una descripción precisa de cómo estaba vestido: campera roja de trabajo, pantalón de jean, borcegos marrones y una mochila. También aportó su número de teléfono, aunque el aparato permanecía apagado.

Un mensaje enviado por el propio Forquera terminaría teniendo especial importancia. Allí indicaba que se encontraba en Senillosa, que estaba muy alcoholizado y que por ese motivo no llegaría a buscar a sus hijos.

Su sobrino también relató que la noche anterior habían visto juntos el partido de Argentina contra Cabo Verde y que posteriormente habían ido a los festejos realizados en el Monumento.

El “compadre” y las primeras contradicciones

Las entrevistas realizadas a familiares y amigos llevaron a los investigadores hacia un hombre que el entorno de Forquera conocía como su “compadre”. Así llegaron hasta Javier Cuevas y al predio de Senillosa que posteriormente quedaría en el centro de la investigación.

El 13 de julio, efectivos de la División Búsqueda de Personas entrevistaron a Cuevas. Según la Fiscalía, el hombre reconoció que conocía a Forquera porque ambos habían trabajado en Añelo, pero aseguró que hacía más de dos años que no lo veía.

También habría afirmado que, durante una visita anterior, Forquera permaneció cuatro o cinco días en el lugar y que en aquella oportunidad le había robado un taladro percutor y un lechón.

Con el avance de la causa, ese dato adquirió otra dimensión: el supuesto robo del taladro aparece en la hipótesis fiscal como uno de los hechos que habría desencadenado la discusión previa al ataque.

La Fiscalía también detectó otra circunstancia que consideró sospechosa. Durante aquella primera entrevista, Cuevas habría entregado un número telefónico que posteriormente se comprobó que no era el que utilizaba habitualmente.

Ese mismo día, una familiar identificada por LM Neuquén como Ailín Torres llegó hasta la propiedad acompañada por un amigo de Forquera. Según su relato, Cuevas manifestó entonces que hacía alrededor de diez días que no veía a Mario.

Pero había material que ponía en duda esa versión. La familia aportó audios y videos enviados por Forquera el 4 de julio a un grupo de amigos de Las Heras, Santa Cruz. En ellos decía encontrarse en la casa de su “compadre” y señalaba que estaban compartiendo mientras él se encontraba alcoholizado. Las imágenes permitieron además reconocer características del lugar.

Las cámaras reconstruyeron el último recorrido de Forquera

Las cámaras de seguridad fueron otra pieza relevante. Los investigadores localizaron a un hombre vestido con una campera roja bajando de un colectivo en Plottier, cerca de la ex Ruta 22 y avenida Zabaleta. Poco después, las imágenes mostraron a esa persona subiendo como acompañante a una traffic blanca con dirección hacia Senillosa.

El conductor del vehículo fue localizado y declaró que había recogido a Forquera mientras hacía dedo. Según ese testimonio, el pasajero pidió descender en la zona de avenida Formosa y Ruta 22 porque iba a encontrarse con un amigo en un predio.

Unos veinte minutos después, otro domo policial registró la detención del vehículo y el descenso de Forquera, todavía con la campera roja y su mochila.

Las cámaras de calle Formosa permitieron seguirlo durante parte del trayecto. La última imagen que la Fiscalía considera que lo muestra con vida fue registrada a las 8.06, cuando caminaba en dirección hacia el establecimiento ubicado a menos de dos kilómetros.

La investigación reconstruyó mediante cámaras de seguridad el trayecto que Forquera realizó antes de llegar al predio. Imagen: LM Neuquén.

La investigación reconstruyó mediante cámaras de seguridad el trayecto que Forquera realizó antes de llegar al predio. Imagen: LM Neuquén.

El primer allanamiento y los elementos que aparecieron en el predio

Las inconsistencias detectadas en las declaraciones derivaron en el primer allanamiento. El procedimiento se concretó durante la tarde del 14 de julio.

Los efectivos se encontraron con un terreno de alrededor de 14 hectáreas, construcciones precarias, corrales destinados a aves y un sector utilizado para la cría de cerdos.

Durante ese operativo fueron secuestrados una escopeta de doble caño, una vaina, un teléfono celular y una Renault Kangoo que registraba pedido de secuestro a raíz de una denuncia por robo.

También llamó la atención una zona donde la tierra parecía haber sido removida recientemente. Se realizaron tareas de búsqueda en ese punto, pero no arrojaron resultados. El establecimiento permaneció bajo custodia policial durante la noche y las tareas continuaron al día siguiente.

Sangre humana en uno de los corrales

El 15 de julio se desplegó un nuevo operativo con perros, personal de Montada, Infantería y Criminalística. El objetivo era encontrar prendas, la mochila de Forquera o cualquier otro elemento que permitiera establecer que había estado allí.

El clima complicó las tareas. Las lluvias registradas durante ese período dificultaron la visualización de posibles rastros en el terreno.

A pesar de esas condiciones, los peritos detectaron una mancha sobre una chapa del primer corral de cerdos y otra en una campera verde. Los estudios preliminares determinaron que se trataba de sangre humana. La investigación requirió entonces una muestra genética del hermano de Forquera para avanzar con los correspondientes cotejos de ADN.

El testimonio sobre una pelea

Mientras los rastrillajes seguían en marcha comenzaron a aparecer nuevas declaraciones.

Un reciclador del basural de Senillosa, identificado en la causa con las iniciales M.P., aseguró conocer a Cuevas y relató haber visto alrededor del 15 de julio al hombre que posteriormente se transformaría en el testigo clave.

Según la reconstrucción expuesta por la Fiscalía, aquella persona le habría contado que se había producido una pelea en el predio y que Salazar era quien más había golpeado a la víctima. También habría manifestado que intentó pedirles que dejaran de agredirla.

Para los fiscales, ese relato se convirtió en otra pieza relevante porque coincidía con otros elementos incorporados posteriormente al expediente.

Otro testigo ubicó a la víctima en el chiquero

Un segundo testimonio considerado importante fue el de un hombre identificado como M.R.. Según lo expuesto durante la audiencia, el testigo declaró que había concurrido al predio el 8 de julio, cuatro días después de la desaparición.

Allí se habría encontrado con Cuevas, Salazar, “Samuel” y otro hombre. Según su versión, Cuevas le habló de una discusión con su “compadre”, admitió que lo habían golpeado y aseguró que posteriormente Forquera había escapado.

El testigo sostuvo además que Cuevas le habría indicado dónde comenzó la agresión y luego lo llevó hasta los corrales, señalándole el primer chiquero como el lugar al que habían trasladado a Forquera atado.

Ese dato fue considerado relevante porque posteriormente los investigadores encontraron justamente en esa zona rastros de sangre humana.

Una acusación apoyada en una cadena de indicios

Para la Fiscalía, la imputación contra los tres hombres no depende exclusivamente del hallazgo del cuerpo de Forquera.

La teoría presentada ante el juez combina el recorrido reconstruido mediante cámaras, los mensajes enviados por la víctima, los videos grabados desde el establecimiento, las contradicciones surgidas durante las primeras entrevistas, los objetos encontrados en los allanamientos, las manchas de sangre humana y los testimonios reunidos durante la búsqueda.

Sobre esa base, el Ministerio Público Fiscal sostiene que los tres actuaron como coautores, aunque les atribuye distintas intervenciones dentro de la secuencia. Según esa hipótesis, Cuevas y Salazar habrían participado desde el inicio de la agresión, mientras que Di Lena se habría incorporado activamente en el traslado hasta el sector de los corrales.

La investigación continuará durante los próximos cuatro meses con los tres acusados bajo prisión preventiva. Durante ese período se deberán profundizar las pericias, cotejar los elementos secuestrados y consolidar o descartar las hipótesis planteadas por la acusación. Los tres permanecen imputados y no existe hasta el momento una sentencia condenatoria firme.

Fuente: LM Neuquén.

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