"Y por último -dijo el gobernador Gioja al megáfono, con la voz ya totalmente quebrada y lágrimas haciendo fuerza-, tenemos que aprovechar para enfatizar que San Martín y O’Higgins cruzaron la cordillera por San Juan, para dejar sellada la libertad digna de ambos pueblos. Viva Chile. Viva Argentina. Viva Latinoamérica". El "mérica" de la última frase en realidad ni se escuchó. En ese momento, más de 200 personas estaban vivando, con la garganta en la mano, ese momento único de encuentro entre argentinos y chilenos, que habían llegado en mula hasta el límite en plena cordillera, para celebrar la hermandad y recordar la gesta libertadora de América.
Emoción fue lo que sobró en el acto de ayer, que comenzó poco después del mediodía a 3.650 metros de altura. La delegación argentina llegó al límite galopando, uno al lado del otro, en un cuadro de película, con banderas en alto y sonidos de trompeta. En el monumento donde están los bustos de ambos próceres libertadores esperaba la delegación chilena, formada y también con banderas. Lo que siguió fue un revuelto de abrazos, besos y saludos entre desconocidos de ambos lados de la frontera, que hizo llorar a varios.
Pero hubo dos picos de emoción máxima en el sexto acto de esta naturaleza, que además fue el más concurrido en pleno Los Andes. El primero, durante la entonación a capella de ambos himnos nacionales: casi nadie pudo terminar de cantarlos, por ahogarse en lágrimas. El segundo, cuando habló el consejero regional de Valparaíso, Antonio Vejar, quien acompañó durante cuatro días en mula al contingente argentino: dijo, al borde del llanto, que quería saludar en primera instancia a su hija Patricia, quien también había cruzado la cordillera en mula pero desde Chile, para encontrarse con él en pleno acto patriótico.
Además de los discursos, llenos de referencias tanto a la gesta sanmartiniana y el paso por San Juan como a la hermandad actual argentino-chilena en pos del desarrollo regional, el resto fue todo fiesta. Hubo muchos regalos cruzados, como espuelas y frenos de plata para cabalgar, vinos y ponchos de cada región. Después siguió la cueca Las Dos Puntas, cantada a guitarra por el Rulo Arredondo y bailada por el periodista sanjuanina Sergio Montt, una periodista chilena y la diputada trasandina Katrina Sanguinetti.
Ya sobre el final, argentinos y chilenos siguieron abrazándose, intercambiando banderas, direcciones de email y fotos conjuntas. Los últimos apretones fueron entre Gioja, el intendente capitalino Marcelo Lima, el funcionario de Prensa oficial Pancho Márquez y el resto de los argentinos, ya que aquellos tres siguieron viaje, a lomo de mula, hasta Las Achupallas, en Chile, en la edición más larga para ellos del Cruce de Los Andes.

