—El Consejo de la Magistratura de Nación es un órgano muy importante para lo que representan las instituciones del país. Es de donde se elaboran los procesos para la designación de los jueces.
El Presidente siempre habla de los cambios de segunda generación. Esto quizás sería, exactamente, una de esas reformas de segunda generación porque, en definitiva, una vez que vos arreglaste o estás en proceso de terminar de arreglar la economía, te encontrás con decir: “Bueno, ahora es como la sintonía fina”.
Uno de los lugares más importantes, no solamente para la gente que tiene que acceder a la Justicia de manera rápida y efectiva, sino también para las inversiones. Todo este proceso que estamos haciendo es muy importante de cara a las inversiones porque los inversores lo primero que preguntan es si hay justicia, cómo funciona la Justicia, si hay seguridad jurídica.
—¿Qué significa para ustedes la seguridad jurídica?
—Cuando uno habla de seguridad jurídica, ¿qué quiere decir? Que los jueces van a resolver conforme a derecho. No es otra cosa que eso.
Nosotros creemos, por eso creamos esta agrupación nueva, que va a ser su primer desafío en este plano, donde claramente y sin ninguna limitación exponemos las desgracias del sistema y las cosas que creemos que hay que cambiar.
No somos parte de ese sistema que hace 20 o 25 años gobierna el Consejo de la Magistratura y amaña todos los concursos y las vacantes y terminan todos los acomodados de siempre.
Por eso tomamos la decisión de armar una agrupación nueva que exprese nuestras ideas, ideas liberales.
—¿Es una lista exclusivamente de La Libertad Avanza?
—Hay otros espacios y además hay mucho profesional independiente. Esta elección es una elección donde vota uno de cada cinco colegas. Vos tenés cuatro colegas que no les interesa porque no les interesa entrar en esa pelea.
Ahora nosotros vemos que, con la mirada nuestra, que es una mirada nueva, liberal, independiente en términos de Justicia, se está sumando mucho profesional independiente que no quiere hacer política.
A alguno le podrá gustar el Presidente Milei más o menos, pero sí cree que nosotros tenemos este perfil de construcción y de que lo que decimos lo cumplimos.
Entonces, si nosotros decimos: “Vamos a acceder al Consejo de la Magistratura para propiciar los cambios”, lo vamos a hacer porque ese es nuestro perfil.
—¿Cuál es tu vínculo con el Derecho y con la Justicia?
—Nosotros no somos gente que venimos de la política. Yo hace 40 años que estoy vinculado al Derecho, tengo mi estudio jurídico, vivo de mi estudio jurídico.
Abracé las ideas del Presidente en el año 2023, cuando sentimos que había cosas para aportar y nos sumamos, pero siempre desde roles técnicos.
Conozco mucho el tema de Justicia, primero porque soy abogado litigante y segundo porque trabajé casi 20 años en la Justicia. Fui 10 años secretario de un juzgado comercial.
De alguna manera conozco los dos lados del mostrador: lo que es llevar unos expedientes desde el escritorio y lo que es llevarlo desde el otro lado de la mesa de entrada con toda la problemática que tenemos los abogados.
Tenemos que solventar toda la estructura de nuestros estudios frente a la burocracia judicial, que lo único que hace es hacer más caro al proceso.
No es lo mismo que vos tramites un juicio un año que cinco. Un juicio laboral de uno a cinco años son cinco años de invertir en cosas.
—¿Cómo ves el funcionamiento interno del Consejo de la Magistratura y su inevitable partidización?
—Siempre estuvo. A ver, es una hipocresía esto de que no haya ideología. Es entre hipócrita e infantil, porque la verdad es que los países se construyen con ideas.
Siempre estuvo gobernado por el radicalismo y por el peronismo. Siempre hubo distintos grupos con sus distintas variantes, junto con el PRO y Cambiemos, pero la génesis del control del Consejo de la Magistratura es el peronismo, La Cámpora.
Nosotros creemos que esta elección es importante, muy importante, para eso. Porque no te sorprenda el día de mañana ver un plenario del Consejo de la Magistratura con los consejeros de La Cámpora, con un cartel que diga “Cristina Libre”.
Estamos dando una pelea importante y creo que esto hay que sincerarlo porque acá lo que estamos debatiendo son ideas. En este caso, las ideas de la libertad, que son las que nosotros defendemos y propiciamos.
—¿Qué cambios quieren impulsar?
—Nosotros queremos la menor intervención del Estado en general. Queremos que las cosas de los privados sean de los privados y las manejen los privados y que el Estado intervenga exclusivamente donde tiene que intervenir.
Acá tiene que intervenir, por supuesto, porque es un acto complejo que requiere la intervención de organismos del Estado.
Pero nosotros queremos que ese organismo termine de ser la rosca de grupos de poder judiciales, donde los jueces rosquean para que sus amigos jueces asciendan y termina siendo todo muy endogámico y muy amañado.
Nosotros queremos una Justicia libre e independiente.
—¿Qué significa para vos una Justicia independiente?
—Cuando uno dice “Justicia independiente”, ese concepto no existe. Lo que vos necesitás son jueces independientes.
La unidad de medida de la Justicia es el juez en Argentina. Es el juez. Vos querés que cada uno de los jueces sea independiente y pueda dictar sus resoluciones sin presiones del poder político o privado y económico, porque acá no se trata solamente de intereses políticos.
—Uno de los puntos más cuestionados del Consejo es el mecanismo de selección de jueces. ¿Qué cambiarían?
—Siempre volvemos a lo mismo. Cuando vos querés acomodar y querés que surjan candidatos ternados afines o por amiguismo, necesitás que el proceso tenga esta cuota de arbitrariedad y de acomodamiento.
Entonces lo tenés en todas las etapas. En la evaluación de los antecedentes también lo tenés.
De repente un jurado evaluó distinto un antecedente que otro, porque vos para cada concurso designás un jurado y quizás el criterio de evaluar un posgrado es distinto.
Esto tiene que cambiar. Tiene que haber una matriz donde vos digas: “Bueno, un doctorado en tal universidad tiene tantos puntos”.
Hay que buscar mecanismos que eviten la subjetividad y la arbitrariedad.
—¿También cuestionás la entrevista personal?
—La entrevista personal directamente es totalmente arbitraria. Te preguntan cualquier cosa y califican de cualquier manera. Y ahí es donde lo usan para ponerte un punto más, un punto menos.
Una evaluación no puede ser lo mismo que una impresión. “Qué buena impresión me causó este candidato, 10 puntos”. No. Vos estás evaluando, no estás llevándote por impresiones. Te gustó más, te gustó menos.
—Desde que asumió el Gobierno de La Libertad Avanza, ¿cómo evaluás el proceso de cobertura de vacantes en la Justicia?
—Vos fijate qué importante esto que decís, porque cuando yo hace un rato decía que nosotros somos los que venimos a transformar Argentina y a cumplir con las cosas que decimos y a producir los cambios reales y verdaderos y duraderos, esta es una muestra de esto.
En el gobierno de Alberto Fernández hubo muy poquitos pliegos y nosotros vinimos y nos encontramos con el problema de la Justicia, casi un tercio de vacantes a cubrir.
No todos los concursos nos gustaban porque creíamos que en el manejo, en este amañamiento, había que evaluar todos los concursos. Por eso tardamos dos años en empezar.
Se evaluaron todos los candidatos, todos los concursos y después, en un acto republicano, se designó o se elevó al Senado el candidato.
Vos pensá que La Libertad Avanza no participó en el proceso porque no tenía ninguna silla en el Consejo.
Ahora tenemos.
—¿Y qué postura tienen frente a los concursos que ya están en marcha?
—Yo soy de los que creen que los cambios se hacen con las reglas del juego que vos tenés que jugar.
Hoy las reglas de juego son estas. Vamos a cubrir las vacantes porque hay una responsabilidad institucional y republicana y lo está haciendo muy bien el ministro de Justicia con el secretario Santiago Viola. Están haciendo un trabajo patriótico en ese sentido.
Ahora, eso no quita que no veamos que el sistema tiene sus fallas y que vamos a dar una discusión para que eso realmente cambie.
—En San Juan hay dos candidatos locales. Está Claudia Sarmiento por el oficialismo y Marcelo Álvarez por Abogacía Transformadora. Ustedes no tienen un candidato sanjuanino. ¿Cuál es el peso específico de San Juan en la elección nacional?
—El peso específico es muy bajo, porque los padrones de los 190.000 empadronados que hay, entre provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires hay casi 140.000. Se llevan todo.
—¿Hay poco federalismo en esta elección?
—Bueno, eso son discusiones. Eso es porque se considera a la Ciudad de Buenos Aires Justicia Federal, por lo que es la Justicia nacional.
Esto para nosotros tiene que cambiar. La Justicia nacional de la Ciudad tiene que pasar a la Ciudad.
El 80% del presupuesto queda con la Legislatura.
Pero nosotros creemos que la Justicia Federal en el interior sufre más que lo que es la Justicia Federal de Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, que tiene la Justicia Contencioso Administrativa, Civil y Comercial Federal y lo demás es Justicia llamada Justicia Nacional, pero termina siendo Justicia provincial.
El impacto más grande está en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y después le siguen Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán.
—¿El Consejo de la Magistratura interviene también en la selección de los candidatos a la Corte Suprema?
—No. Eso es directamente una potestad del Ejecutivo, que propone al Senado. A los miembros de la Corte no se los evalúa. Es una decisión política.
—¿Cómo diferenciás ese mecanismo de la selección de jueces a través del Consejo?
—No está mal porque nosotros venimos de ese origen angloamericano, si se quiere, y ese sistema de designación no está mal.
Es lo mismo que el Consejo de la Magistratura con la designación de los jueces. Por eso siempre decimos: es un acto jurídico federal mixto, complejo, donde hay una parte que el Consejo es más subjetivo.
Debe ser más riguroso para que, por lo menos, salgan las tres ternas mejores.
Hoy en esas ternas podríamos decir que surgen los que más saben, pero no necesariamente el que más sabe va a ser el mejor juez.
Y esto es lo que nosotros también cuestionamos: hay que evaluar otras condiciones.
—¿Qué actividad tienen prevista en San Juan?
—Nosotros hoy vamos a hacer dos reuniones con los colegas y después está todo nuestro equipo acá trabajando y transmitiendo las propuestas.
—¿Quiénes son los armadores sanjuaninos de Abogacía por la Libertad?
—Quien conduce el proceso en San Juan es el diputado nacional José Peluc.
Cuando vos armás una organización nueva tenés que comprometer a los líderes locales. Entonces el diputado nacional José Peluc dirá: “Bueno, el equipo que se va a ocupar de esto es este”.
Dentro de su equipo dirá: “¿Quiénes son los abogados? ¿Quiénes son los mejores? ¿A quiénes les interesa?”.
Son abogados a los que les interese militar, por decir así, la causa. Y después Abogacía tiene que ir a discutir los mismos temas en el Colegio de Abogados a nivel local.
—¿Cuáles son esos temas que quieren llevar a los abogados sanjuaninos?
—Hay tres cosas que nosotros creemos que afectan a los abogados.
Primero, la Justicia lenta afecta a los abogados porque en términos económicos terminamos financiando la burocracia judicial. Un juicio que tarda cinco años, ¿quién paga el costo de eso? Primero el afectado, que es el ciudadano, nuestro cliente, pero después lo pagamos nosotros sosteniendo la estructura.
Nosotros queremos que la Justicia sea rápida.
Pero después lo que exigimos es el trato igualitario para que los colegas que quieran concursar para ser jueces sean tratados en condiciones de igualdad similares a las que son tratados los funcionarios judiciales.
Hoy eso no está siendo así. El abogado no está en las mismas condiciones.
Diez años de ejercicio de la magistratura no equivalen a diez años de ejercicio profesional. Es difícil acreditar los saberes y experiencias profesionales para los abogados.
Para el empleado es más fácil porque lo tiene ahí y tiene el cargo, pero nunca revalúa si ese juez es bueno o no o si ese secretario que quiere ser juez es bueno o no. Se le toma un examen teórico y quizás es pésimo como funcionario.
Estas son las cosas que nosotros tenemos que discutir.
Las instituciones las hacen los hombres, las implementan las personas y las ideas las implementamos los hombres. Me parece que eso es lo clave.