La política sanjuanina amaneció el sábado con una lectura casi unánime: el breve pero enigmático posteo de Mauricio Ibarra no había sido casual. En un escenario atravesado por la dispersión del peronismo, la dirigencia interpretó el “ahora sí” como algo más que una expresión personal: un posible punto de partida.
El dirigente escribió: "AHORA SI!!! Es hora de empezar a pensar juntos lo que viene. Nada nos detuvo nunca, nada nos enfriará lo que sentimos en nuestro corazón. Nadie nos prohibirá soñar en algo mejor. Quien duda que hay un futuro mil veces mejor? Te equivocaste, no te duelas por eso, yo también lo hice. Por eso AHORA SI. La calle será nuestra sede. En contra de nadie, a favor de todos".
En diálogo con Data Fina, el programa de análisis político de Fernando Ortiz en Radio Colón, el exintendente de Rawson buscó bajarle el tono electoral a la publicación, pero dejó definiciones que, lejos de apagar las especulaciones, las reordenaron. “No siento que es el momento de especulaciones electorales. Hoy es momento de acompañar, de ayudar”, sostuvo.
Sin embargo, también marcó un posicionamiento político claro: “Mi experiencia no es una carga, es una ventaja competitiva. Mientras otros están aprendiendo, yo estoy ejecutando”.
Ibarra, con trayectoria como jefe comunal, diputado nacional y actor clave en distintos procesos internos del Partido Justicialista, se mostró revitalizado. “Me siento más joven que nunca, con más ganas que nunca”, insistió, en una frase que repitió como eje conceptual de su reaparición pública.
Consultado por la interpretación de que el “ahora sí” podría representar una nueva línea interna dentro del PJ, el rawsino rechazó esa idea y planteó un enfoque más amplio. “No líneas internas, porque la unidad debe reinar. Es un espacio positivo, de construcción, que une y proyecta lo que viene”, explicó.
En esa línea, evitó ubicarse como articulador entre los históricos liderazgos del partido y buscó correrse de la lógica de las disputas. “Las tonteras de los dirigentes son ínfimas al lado del sufrimiento de la gente. Hay que mirar todo eso por arriba”, afirmó, en una señal de intento de superación de la grieta interna.
Ibarra reconoció errores en su recorrido político, particularmente en sus enfrentamientos con figuras de peso del justicialismo local. “Fue un error ser rival. Perdí tiempo en eso que podría haber usado de otra manera”, admitió.
Ese reconocimiento se enlaza con su planteo actual: una construcción más amplia, menos confrontativa y enfocada en resultados concretos. “La política tiene que ser esperanza, creatividad. Los políticos están para arreglar, no para romper”, remarcó.
Sin candidatura, pero en “primera fila”
Pese a las lecturas que lo ubican como posible candidato —incluso a la gobernación—, Ibarra fue tajante en descartar esa posibilidad en el corto plazo. “No, para nada”, respondió cuando se le planteó ese escenario.
No obstante, dejó en claro que su rol será activo: “Tengo que estar en la primera fila, ayudando, acompañando, aconsejando para construir un todo grande”.
Sobre el armado hacia 2027, evitó inclinarse por nombres propios y apostó a un criterio abierto: “El proceso tiene que ser democrático. Que lleguen los que tengan más ganas de gobernar. Veo caballos cansados, y este es un momento de gente con ilusión”.
El trasfondo de su planteo es el diagnóstico sobre el humor social. Ibarra describió una provincia “pesimista, dolida, rota” y aseguró que su objetivo es “cambiar ese estado de ánimo”.
En ese marco, también interpretó el voto de cambio a nivel nacional como un error colectivo: “Nos equivocamos todos. Lo importante es reconocerlo rápido y ponernos a arreglar”.
Finalmente, al ser consultado sobre la discusión por la reforma del código electoral impulsada por el gobernador Marcelo Orrego, el exintendente relativizó su impacto. “Cualquiera. Cuando sabés jugar al fútbol, lo que menos mirás es el reglamento”, graficó.