Bailar para sanar: el poder del movimiento como terapia emocional

Muchas mujeres elijen bailar en algún espacio porque les permite salir de su rutina, despejarse y a su vez poner su cuerpo en movimiento. Es liberador de emociones y donde cada una puede expresarse.

¿Alguna vez bailaste cuando estabas muy triste o angustiada... o cuando estabas pasada de estrés? Nos sumergimos en el poder del movimiento y descubrimos que, además de divertido, puede ser una gran terapia.

¿Cuántas veces te sentiste distinta después de meter un buen baile? A veces es en la cocina; otras, mientras te preparas para una fiesta; y muchas, cuando estás limpiando. Nos movemos casi sin pensarlo, al ritmo de cualquier música; la sentimos en el cuerpo y despierta algo ancestral, una conexión física, pero también emocional. Bailamos como locas esos timones que nos llevan a la adolescencia, intentamos seguir a Shakira en su danza de caderas, hacemos la coreo del meneaíto y saltamos de la silla cuando aparece un Luismi cantando "si no supiste amaaaar...". Es que, claro, los seres humanos bailamos como una forma de expresar quiénes somos.

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Cuando bailamos volvemos al cuerpo. Sentimos libertad, conexión y presencia. El baile nos permite salir un momento de la rutina y de las preocupaciones para entrar en un espacio donde el cuerpo habla. Muchas veces aparecen emociones que no sabíamos que estaban ahí. Marcela Mazzantini dice “que en sus clases ve cómo cambia la energía en una hora. Llegan con el peso del día, con responsabilidades, y cuando empieza la música algo se transforma. Se conectan con su parte más auténtica. Bailar es sentirse viva”.

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Bailar tiene un poder muy atractivo, porque no solo nos ayuda a mover el cuerpo, también es un vehículo para liberar emociones y sacarle algo de peso a la mochila. En la medida en que nos movemos, no solo activamos nuestra parte física, también sacudimos nuestras emociones, despertamos sensaciones y liberamos la imaginación.

El baile es una herramienta poderosa para liberar tensiones, estrés y emociones acumuladas. En una clase no solo se aprende técnica: se suelta, se respira distinto, se descarga el día. Es un espacio seguro donde cada persona puede expresarse sin juicio. No hace falta decir qué nos pasa, el movimiento lo expresa. Muchas veces una alumna me dice “vine con la cabeza explotada” y al final de la clase se va liviana. Es una descarga sana y consciente.

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La música activa algo muy profundo en nosotros. Nos conecta con recuerdos, con energía y con estados de ánimo. Cuando sumamos el movimiento, esa energía se transforma en acción. El baile despierta alegría, seguridad y fuerza. También genera comunidad: “cuando un grupo baila junto se crea una conexión muy especial. En el salón se arma algo muy lindo: complicidad, risas, apoyo. No es solo una clase, es un espacio compartido”.

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Los beneficios que aporta el baile son: fortalece el cuerpo, mejora la postura y la coordinación, pero lo más transformador es lo que pasa por dentro. Ver cómo una persona gana confianza, se anima, se para más erguida y empieza a creer en sí misma es lo más valioso. El baile no solo cambia el cuerpo, cambia la actitud con la que enfrentamos la vida.

Hoy en día, es muy difícil y complejo llegar a atajar todo: vivimos con una agenda apretadísima, haciendo malabares para cumplir con todo (y con todos), y muchas veces no nos damos el tiempo para hacer una introspección y entender cómo estamos, qué estamos sintiendo, qué emociones habitan dentro de nosotras en este momento. Por eso, la danza es una gran aliada para poner en movimiento lo que sentís, sin resistencia. Bailando, te animas a expresar lo que está muy adentro, sin vergüenza ni miedo a ser juzgada, porque la música va más rápido que lo que podes pensar.

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"Trabajo con mujeres adultas que eligen regalarse este espacio”. Al bailar encuentran un lugar donde fortalecen su confianza, conectan con su fuerza y se redescubren. “En el Día de la Mujer celebro a las que se animan a priorizarse, porque nunca es tarde para empezar… ni para brillar."

Toma Nota:

Abailar, más que danza

Aberastain 345 (n) – Capital

Inscripciones abiertas

Horarios: Martes y Jueves 19hs

Lunes, Martes y Jueves 20hs

Contacto: 264 4550902

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