Un espacio de conexión: donde puedes narrar tu historia
Raíces & Alas es un espacio donde se busca generar conexión a través de historias de vida. Surge en el 2018 como una necesidad de contar de mi oficio, el de narrador oral escénico. Pablo Montemurro, es Ingeniero y psicólogo social y cuenta cómo surge esta idea y que genera en las personas al contar sus historias
“En mi caso, las historias me atravesaron desde muy pequeño. Mi propia historia me dio herramientas para ayudar a contar. Me ayudó a mí y me permitió poner en palabras mi historia y darme cuenta de la fuerza que tenían las palabras. Sentí ese privilegio que tuve al poder contar o encontrar formas para hacerlo, podía replicarlo y darle a mi hermano, que está en la parte audiovisual y que a su vez cuenta historias en su forma. Así empieza Pablo, hoy escritor y orador profesional a contar cómo surge este espacio para que otras personas que quizás no encontraban la forma o el lugar adecuado.
Raíces y Alas es ese espacio donde podemos sentir a nosotros mismos, donde podemos conectar con lo importante, con lo que vivimos, y transmitirlo de una forma que quizás no solamente nos sirva a nosotros, sino a cada una de las personas que escucha, y tal vez puede conectar con sus propias historias. La reapertura del espacio se realizará el 19 de marzo a las 21 hs. en el Centro Contegrand.
El pensamiento narrativo
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De este modo este espacio sirve para aquellas personas que sienten la necesidad de contar. Creo que este concepto existe desde que el mundo se creó, los seres humanos se refugiaban en cuevas alrededor de un fuego, alguno se levantaba y contaba una historia para poder entregar parte de su conocimiento. Ese pensamiento narrativo se ha sostenido a lo largo del tiempo, y hoy somos grandes consumidores de historias en distintos formatos. Lo que nosotros hacemos, no buscamos que sea innovador, pero sí revolucionario, proponer un momento de pausa, de escucha, de atención plena en un mundo que corre, que está sobre estimulado, es hacer un poco revolución. Y desde que comenzamos, nos encontramos con mucha gente queriendo que se siga promoviendo. Empezamos en el fondo de la Alianza Francesa, ahora la Madeleine, cuarenta personas, seis narradores y una primera experiencia que resultó increíble.
La primera experiencia dio frutos
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Aquella reunión resultó increíble, hubo mucha repercusión y decidimos lanzar una segunda propuesta a otros 6 narradores. Lo que se les ofrece a ellos es el espacio para contar, pero también una formación de formato particular que nosotros hemos generado y es creación de nuestro equipo. Este formato dura ocho minutos, la forma de contar la historia y la idea es que siguiendo cierta metodología ellos puedan lograr escribirlo primero. Yo lo corrijo, les doy algunos consejos, algunos tips para modificarlos y que pueda resultar más atractivo también para la gente que va a escuchar. Después nos juntamos a hacer un taller en vivo presencial o virtual, en el caso que alguno no pueda estar, allí se les dan herramientas escénicas. Muchos de los narradores quizás nunca han estado ante un público tan grande, entonces esas herramientas escénicas son para poder hacerlo y que no lo sufran, que sea un punto de placer también para ellos.
Desde que lo iniciamos en el 2018, hemos hecho de tres a cuatro eventos al año, exceptuando el 2025, que no realizamos ningún evento. En el 2024 hicimos dos, y fueron los últimos, porque mi hermano se fue a vivir a España, y eso nos imposibilitó poder continuar con la propuesta. Una propuesta que cada vez que nos encontramos a la gente, que se vuelve muy fiel, se vuelve como una comunidad muy fuerte, nos empieza a decir: ¿Y cuándo vuelve raíces? Todo el tiempo nos están pidiendo este regreso, y decidimos que, más allá de las distancias, podíamos producirlo y que suceda. Entonces decidimos largarlo, pero ahora con más fuerza, apelando también a la comunicación en redes sociales, en Instagram. Estábamos en Facebook, pero nunca le dimos tanta fuerza a través de las redes, y ahora sí queremos que llegue a muchos lugares y a más personas. Lo que se genera con sus historias de vida sea algo para quienes están presentes en el evento, en esa intimidad, y también para alguien que escucha las historias y pueda tomarlas a través de las redes y hacerlas propias, y también les dé vuelo a sus historias personales.
Las conexiones
Desde que lo largamos, se ha acercado gente que nos dice tengo una historia que puedo contarla. Entonces, vamos tomando todas esas personas para que en los próximos eventos también puedan estar y de esa manera lograr que este espacio lo sientan propio, un espacio donde ellos confíen y sientan que pueden estar, que pueden contar lo que lo que tienen guardado. Nos ha pasado de tener historias que nunca las habían contado, incluso a su familia, y que por primera vez la familia escucha esa historia en este espacio, donde hay un montón de desconocidos también escuchándolas por primera vez. Y, eso es maravilloso, porque se generó un clima tal de confianza y de no juzgar lo que el otro está contando, que permite al narrador sentirse libre de poder expresarse en su plenitud. Es muy cuidado el espacio, nosotros lo respetamos mucho. Por otro lado, también hay historias que quizás se han contado, pero se les permite al quien la cuenta darle otra forma, otra manera, y que también llegue con otro impacto.
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Buscamos que sea un concepto dinámico, por eso las historias duran ocho minutos, es un tiempo ideal para poder transmitir una historia con contenido y que no sea tedioso, que le permita a la gente concentrarse en plenitud en cada una de las historias y poder disfrutarlas de principio a fin.
Las historias son de toda índole, no hace falta que sea algo doloroso en sí, sino algo que te sucedió, que te cambió la perspectiva y la forma de vivir las cosas. Pero hay de todo, historias de amor, de desamor, historias que tienen un hecho doloroso, como puede ser un accidente, una enfermedad, pero también hay algunas, pero todas tienen un mensaje transformador, es decir, son personas resilientes que han logrado superar ciertas dificultades y pueden mirar hoy la vida de otra perspectiva.
En el evento
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En el inicio cuando la gente está ingresando, generamos alguna especie de disparador también que los haga entrar en escena, a veces hemos hecho algún espectáculo de fuego, y vamos cambiando también de arte, como para hacer una propuesta más integral.
Hay un momento donde se hace una pausa y se brinda una especie de break donde hay comida y bebida de nuestros sponsors. Nos acompañan un montón de marcas que creen en esta propuesta y que apuestan también por llevar esta propuesta a sus a sus empresas. Hay interludios entre las charlas con algún artista, para dar paso a las otras narrativas.
Conclusión
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Para quienes escuchan, el espacio ofrece la posibilidad de mirar el mundo desde otras perspectivas. Escuchar una historia real —contada en primera persona— amplía la comprensión del otro, fomenta la compasión y genera identificación. Muchas veces, lo que parecía individual se revela compartido. Y en ese reconocimiento aparece algo poderoso: compañía. Para quienes narran, el proceso es igualmente transformador. Construir una narrativa sobre los acontecimientos de la propia vida aporta claridad y sentido. Ordenar lo vivido en forma de relato ayuda a comprender cómo esos hechos moldearon la identidad. No se trata solo de contar lo que pasó, sino de entender quién soy a partir de eso. Además, el acto de ser escuchado sin interrupciones ni juicios genera una experiencia profunda de validación y reconocimiento. En Raíces y Alas no se cuentan historias para impresionar. Se cuentan para comprender. Y para que, al escucharlas, algo dentro nuestro también encuentre sentido. En cuanto a las historias y las personas, las personas pueden llegar a repetirse, pero siempre con una historia distinta, no puede ser la misma historia. En todos los eventos se cuentan historias diferentes, nunca es la misma".
Contactos
Evento: 19 de marzo a las 21 hs. en el Centro Contegrand