Volver una y otra vez con una expareja sólo para tener sexo es una práctica muy común. Esta suerte de "reincidencia sexual" funciona para muchas personas, pero también genera consecuencias negativas en otras. La diferencia, según los especialistas, está en establecer reglas claras.

“Es una situación bastante frecuente y muchas veces se vive con mucha angustia por una de las partes”, señaló la médica sexóloga clínica Romina Barraza (en Instagram, @drabarrazasexualidades). En este campo entran en juego el duelo y las emociones vigentes (o no) dentro de esas personas que en otro momento mantuvieron un vínculo que excedió lo estrictamente sexual.

Tal fue el caso de Patricia, quien describió su última separación como la “más larga de la historia” ,y segundos después, reflexionó: “En realidad, creo que él hizo el corte enseguida y fui yo la que siguió enganchada”.

“Desde el momento en que el noviazgo se terminó hasta que dejamos de vernos habrán pasado cuatro años. En el medio, sólo nos encontrábamos para tener sexo. Para mí, esas visitas eran físicamente geniales y emocionalmente devastadoras. Pude decir 'basta' recién cuando me enamoré de otra persona”, contó  la mujer de 39 años.

Barraza explicó que, cuando una pareja se rompe, se vive un duelo que estos encuentros ocasionales pueden extender en el tiempo. En esos casos, “lejos de resolver la situación o aprovechar y divertirnos, este duelo se puede prolongar y puede que alguna de las partes salga herida”.

En la misma línea, el psicólogo y sexólogo Patricio Gómez Di Leva (en Instagram, @respuestasexual), sostuvo que “para que una relación termine y poder comenzar una nueva con la misma persona tiene que pasar mucho tiempo, porque si no hubo duelo y procesamiento se vuelve a la misma relación de la que se salió”.

“Algo que no pueden decir las personas que tienen sexo con una expareja es que no saben dónde se están metiendo”, añadió.

Reglas claras conservan el buen sexo

Para que este hábito no perjudique a ninguno de los involucrados se requiere de palabras claras, una especie de pacto donde la sinceridad sea protagonista para que todos ganen. De otro modo, cuando las intenciones no coinciden o ni siquiera están “blanqueadas”, estos “permitidos” son inviables.

La sexóloga aseguró que son esenciales “una comunicación asertiva, un diálogo muy fluido y un alto grado de conocimiento”. En ese sentido, destacó que es vital el autoconocimiento, ya que al tratarse de un vínculo que se rompió, es necesario indagar sobre el lugar en que quedó parado cada uno y, principalmente, sobre qué es lo que se quiere.

“En sexualidad, donde históricamente nos enseñan que de muchas cosas no se habla, uno deja un montón de cosas implícitas, como que el otro las debería suponer. Y esto se presta a confusiones. Entonces, para que esto funcione y ninguna parte salga herida, tiene que haber pautas para que todos sepamos qué va a pasar de aquí en adelante”, afirmó la especialista certificada por la Sociedad Argentina de Sexología Humana (SASH).

Que sí, que no...

Si bien no hay reglas que indiquen qué situaciones de recurrencia sexual con exparejas tendrán mejores finales que otros, sí hay determinadas características sobre las cuales basarse a la hora de tomar esta decisión o dar marcha atrás.

“Es muy diferente el caso de una relación que terminó de manera pacífica de otra que era violenta, tóxica y finalizó de esa manera”, anticipó Di Leva. “En el segundo caso es donde el riesgo es el de volver a entrar en el círculo de violencia, con todo lo que ello implica. Y acá es donde los terapeutas recomendamos el contacto cero”, agregó.

Por su parte, Barraza mencionó que entre esas personas también pueden existir propósitos disímiles u opuestos: “Yo puedo querer solamente un encuentro sexual porque la pasamos muy bien y el otro puede estar interesado en otra cosa, en poder restaurar el vínculo”. En ese contexto, con objetivos tan diferentes, es lógico que alguien resulte afectado.

El peso de la sexualidad a la hora de separarse

¿El buen sexo dilata la decisión de separarse? Por el contrario, ¿el mal sexo es razón de divorcio? Aunque seguramente no sea el único motivo a la hora de tomar este tipo de decisiones, el sexo es una cuestión central dentro de una relación.

“No creo que las parejas se sostengan o se terminen sólo por problemas sexuales o por buena química, sí es un factor importante, pero nunca el único”, afirmó Di Leva. Al respecto, el psicólogo mencionó que “en general suele ser más importante y determinante la actitud de la persona frente al problema que el problema en si”.

Barraza coincidió y explicó que “cuando la sexualidad es buena siempre es un plus, algo a favor, algo que aporta a 'remarla' un poquito más. Pero tampoco tener buenas relaciones sexuales soluciona algo que ya se rompió o que no funciona desde lo vincular. Cuando la relación sexual es mala pasa al revés”.

“Querer solucionar a través de lo sexual lo que está roto, es decir, el vínculo, generalmente nunca funciona”, cerró.

Fuente: Clarín