Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que invita a concientizar sobre las enfermedades cardiacas, sus riesgos y difundir los tratamientos que hay para cada patología. Sin embargo, uno de los ejes que se aborda en las ultimas campañas vinculadas al cuidado cardiaco es precisamente la prevención. En ese contexto, el jefe de la Unidad Coronaria del Hospital Rawson, doctor Gonzalo Peñafort; y la secretaria técnica del Consejo de Aspectos Psicosociales de la Enfermedad Cardiovascular de la Sociedad Argentina de Cardiología, doctora Julieta Vera, brindaron detalles sobre cómo cuidarse para evitar desenlace dramáticos o fatales.
Para dimensionar sobre la importancia del cuidado del corazón, las enfermedades cardiacas a nivel nacional son la principal causa de muerte y de discapacidad. “San Juan no es ajeno a esa realidad”, sostuvo el doctor Peñafort en contacto con DIARIO DE CUYO. Ante ese escenario, conocer síntomas como factores de riesgo es crucial a la hora de proteger el corazón y su funcionalidad.
Si bien en San Juan, al menos lo observan los profesionales, hay una mayor conciencia social sobre cómo proteger el corazón y consultar ante cualquier molestia o anomalía, desde el sector de salud enfatizan en insistir y difundir más sobre acciones que cualquier persona puede incorporar a su vida diaria para mejorar su salud.
Un cuidado que va mucho más allá del chequeo
Generalmente al abordar temáticas vinculadas con la salud, los profesionales suelen apuntar a la importancia de los controles médicos que permiten la detección temprana de patologías o anomalías que pueden afectar la calidad de vida de las personas. Sin embargo, en este caso en particular el doctor Peñafort sostiene que los cuidados al corazón tienen que ir mucho más allá del chequeo.
Al respecto analiza: “Si bien hay que hacerse chequeos, lo más importante es apuntar a hábitos de vida saludables. Más que chequear, podemos evitar que se desarrolle una enfermedad, entendiendo que nunca es tarde para cambiar hábitos”. Así, el verdadero cuidado cardiaco va mucho más allá de la visita al médico, representando una protección que se construye día a día.
“La enfermedad cardiovascular tiene una historia de muchos años y es silenciosa hasta que aparece y se manifiesta. Cuando uno apunta a los chequeos busca la manifestación de la enfermedad. Con hábitos de vida saludables, se ataca antes a la enfermedad”, aseguró el profesional.
Por si parte, la doctora Vera señaló que no hay una frecuencia de controles generales, sino que cada caso depende de la persona, si tiene antecedentes de enfermedad cardiaca o genéticos. “El chequeo cardiovascular no debe entenderse solamente como “hacerse un electro”, sino como una evaluación global del riesgo cardiovascular”, precisó la profesional.
Cuando la edad deja de ser un factor de riesgo, un fenómeno que despierta las alertas en San Juan
General e históricamente, salvo ante la presencia de un factor genético hereditario, la edad de comienzo de una enfermedad cardiaca se registraba con mayor predominancia en hombres mayores de 40 y mujeres mayores de 50 años. Incluso el control anual con un cardiólogo pese a no registrar ningún malestar es indicado a partir de esas edades. Sin embargo, el escenario actual está cambiando hacia un horizonte preocupante.
“Ahora se ven casos más precoces que puede tener con un factor de riesgo emergente y actual, sobre los 30 años. Está vinculado en parte al consumo de drogas ilícitas que tienen influencia sobre el sistema cardiovascular”, aseguró el profesional.
Ante este escenario, reforzar con información sobre medidas preventivas y factores de riesgos es fundamental para evitar enfermedades o episodios cardiacos que no solo alteran la calidad de vida de la persona que los padece, sino que además va dañando el órgano, dejándolo vulnerable y susceptible a nuevos episodios que se pueden evitar.
Factores de riesgo y síntomas
“Las enfermedades vinculadas al corazón tienen múltiples posibilidades de prevención y tratamiento. Si le damos difusión a los factores de riesgo y hábitos saludables podemos prevenir y evitar que la gente se enferme. Conocer los síntomas para que la gente consulte preventivamente también nos ayuda a evitar consecuencias graves”, reflexionó el cardiólogo sanjuanino.
Ante ese escenario, los factores de riesgo (modificables) a tener en cuenta son:
- Tabaquismo: el consumo de tabaco sea en la forma que sea, multiplica el riesgo de daño arterial y muerte súbita.
- Obesidad y sedentarismo: El elevado peso corporal y la falta de actividad incrementan el esfuerzo que debe hacer el corazón para estar en actividad, desgastando al órgano muscular.
- Hipertensión arterial: La presión alta engrosa las paredes del corazón. El 30% de los adultos en el país sufre hipertensión arterial y muchos de ellos no lo saben, ya que es una enfermedad silenciosa a la cual prestarle atención.
- Colesterol elevado: La acumulación de grasa es dañino para las arterias, ya que hay un mayor riesgo de obstrucción.
- Diabetes: Una diabetes no controlada altera los niveles de azúcar en sangre y daña los vasos sanguíneos.
- Estrés: Dentro del estilo de vida actual el estrés cumple un rol de vida importante y es un factor desencadenante muchas veces ya que eleva la presión arterial y debilita al corazón. Sobre este punto la doctora Vera detalla: “El estrés crónico, dormir mal, la ansiedad, la depresión, el aislamiento social y la calidad de nuestros vínculos también pueden repercutir sobre la salud cardiovascular. Por eso hablamos cada vez más de una prevención integral, que contemple tanto los factores de riesgo tradicionales como los aspectos psicosociales”.
También se debe tener en cuenta como factor de riesgo la ingesta de alcohol, la alimentación a base de grasas, sal, azúcares y ultraprocesados; y el consumo de drogas.
Por su parte, los síntomas o señales de alerta a tener en cuenta y consultar a un médico en caso de aparecer son:
- Dolor de pecho intenso: El doctor Peñafort lo ejemplifica con la sensación de tener algo con peso en el centro del pecho. El dolor se puede extender hacia el cuello, la parte alta del abdomen, los hombros y la espalda. “A veces el dolor comienza en estos lugares”, detalló.
- Sudoración: La sudoración fría y repentina es una señal de alerta clave de un problema cardíaco.
- Perdida de conocimiento: Es uno de los signos de mayor gravedad, ya que evidencia una patología avanzada.
- Dificultad para respirar, con o sin dolor.
“Frente a un dolor de pecho intenso o persistente, especialmente si se acompaña de falta de aire, sudoración, náuseas o malestar general, no hay que esperar a conseguir un turno: corresponde consultar a un servicio de urgencias”, concluyó la doctora Vera.
Acciones que apuntan a un paciente más consciente
Comunicar sobre los factores de riesgo, las señales de alarma y todos aquellos escenarios en donde el corazón está en peligro no tendrían sentido si la misma sociedad no se involucra en su propia salud. Ante esto, varias son las acciones que se realizan apuntando al paciente.
En ese contexto, Vera explicó: “Este año, en el marco del Congreso Argentino de Cardiología de la Sociedad Argentina de Cardiología, se realizará por primera vez el Congreso Argentino de Pacientes, junto con la Fundación Cardiológica Argentina. Esto refleja hacia dónde está avanzando la medicina, hacia un paciente cada vez más informado y protagonista de sus decisiones de salud”.
Y continuó: “En esa misma línea se encuentra la actividad que estamos realizando desde el Distrito San Juan de la Sociedad Argentina de Cardiología, en el marco de la Semana del Corazón, junto con la Municipalidad de la Ciudad de San Juan. La propuesta es acercarnos a la comunidad mediante controles de salud y asesoramiento médico, pero fundamentalmente generar un espacio de prevención y educación. Porque el objetivo es que la consulta no comience recién cuando aparece la enfermedad, sino trabajar antes para evitarla o detectarla precozmente”.