El impacto de los estilos de vida modernos sobre el ritmo circadiano del cuerpo humano está generando una creciente preocupación en la comunidad médica.
El impacto de los estilos de vida modernos sobre el ritmo circadiano del cuerpo humano está generando una creciente preocupación en la comunidad médica.
Según expuso la Asociación Americana del Corazón en una nueva declaración científica, publicada en su revista Circulation, las alteraciones constantes en el reloj biológico pueden tener consecuencias directas sobre la salud cardiometabólica.
A través de su informe, la Asociación señaló que puede incrementar la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y factores de riesgo como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial.
Además, la desincronización del reloj interno no solo agrava la salud cardiovascular, sino que también afecta negativamente la función renal y el metabolismo en general, características vinculadas con una mayor incidencia de complicaciones cardíacas y una elevación del riesgo de mortalidad.
“Los ritmos circadianos son producidos por el reloj interno natural de 24 horas del cuerpo, que regula numerosos procesos biológicos como el sueño, la vigilia, la liberación de hormonas, la digestión y la temperatura corporal. Las interrupciones regulares del reloj biológico son mucho más que simples inconvenientes como trasnochar o despertarse demasiado temprano. Estas interrupciones pueden desencadenar efectos adversos para la salud de diversas maneras”, afirmó la doctora Kristen Knutson, presidenta del Comité de Ciencias del Sueño de la Asociación y profesora asociada de neurología en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago.
“Alinear nuestros comportamientos diarios (dormir, comer y movernos) con nuestro reloj interno es importante para mantener una salud cardiometabólica óptima”, remarcó.
La declaración subrayó que las alteraciones del ritmo circadiano, provocadas por factores como el trabajo a turnos, los horarios irregulares de sueño y comida o la exposición a la luz nocturna, se asocian estrechamente con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.
El doctor Diego Golombek, investigador superior del Conicet en la Universidad de San Andrés y en la Universidad Nacional de Quilmes, explicó a Infobae : “Los ritmos circadianos son fluctuaciones periódicas en todo lo que hacemos, nuestro comportamiento, nuestra fisiología, y tienen dos grandes componentes. Por un lado, tenemos un reloj biológico que es un pedacito de cerebro que le dice al cuerpo qué hora es, se llama justamente “reloj” porque marca las horas, y un componente externo que lo pone en hora. Se llama zeitgeber, del alemán ‘dador de tiempo’”.
“Al haber evolucionado en un planeta que gira cada 24 horas, nosotros internalizamos esos ritmos externos de manera de poder predecir los cambios en el ambiente. Así que en términos evolutivos nos acompañan desde siempre”, agregó y completó: “Esta sincronización repercute en muchos ámbitos de la salud, no solo en el sueño, sino también en el metabolismo, el sistema inmune, el sistema cardiovascular y hasta en el estado de ánimo”.
El ritmo circadiano es la variación periódica de un parámetro biológico cuyo ciclo completo es de 24 horas, de acuerdo a la definición de la Clínica Universidad de Navarra.
“Es un término que proviene del latín circa, que significa “alrededor”, y diem, que significa “día”. Este término se refiere a las fluctuaciones físicas, mentales y conductuales que ocurren en un ciclo de aproximadamente 24 horas y que responden, entre otros factores, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo”, afirmó la entidad.
El documento de la Asociación Americana del Corazón definió la salud circadiana como la función óptima, el carácter rítmico y la alineación del sistema circadiano con el ciclo de luz-oscuridad. Este sistema se sincroniza principalmente a través de la luz captada por la retina y transmitida al núcleo supraquiasmático en el hipotálamo, donde genes y proteínas como CLOCK, BMAL1, PER y CRY generan la actividad rítmica que marca el compás biológico del organismo.
La alteración del ritmo circadiano puede ocurrir si el reloj biológico interno de una persona no se sincroniza con su comportamiento.
“Las alteraciones de los ritmos circadianos pueden ser causadas por enfermedades; trabajo en turnos rotativos o nocturnos; sueño, comidas o ejercicio a destiempo; o trastornos del ritmo circadiano sueño-vigilia que se presentan como ritmos avanzados, retrasados o irregulares”, dijeron los autores.
La exposición frecuente a horarios laborales nocturnos o variables y a patrones de sueño desordenados se vincula con un aumento de factores de riesgo cardiometabólico
Y agregaron: “Los ritmos circadianos también se ven influenciados por el cronotipo de una persona, que se refiere a la sincronización del reloj interno de una persona.
La doctora Knutson señaló: “Si bien los ritmos circadianos desempeñan un papel importante para mantenernos sanos, a menudo se pasan por alto en la atención médica diaria. Es importante comprender los efectos que estas alteraciones pueden tener en nuestro cuerpo y cómo minimizarlos”.
“Alinear nuestros comportamientos diarios (cuando dormimos, comemos y nos movemos) con nuestro reloj interno es importante para favorecer una salud cardiometabólica óptima”, añadió.
En base a las conclusiones principales del estudio, cinco recomendaciones para mejorar el ritmo circadiano y tener mejor salud:
Evitar la luz artificial nocturna ayuda a mantener el equilibrio del ritmo circadiano y mejora los resultados cardiometabólicos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Actualmente, la medición precisa de los ritmos circadianos solo es posible en laboratorios altamente controlados, mientras que en la práctica clínica se recurre a indicadores indirectos como la hora de acostarse reportada por el paciente, dijeron los autores.
El desarrollo de nuevas tecnologías, como dispositivos portátiles, pruebas de laboratorio avanzadas e inteligencia artificial, podría facilitar el seguimiento de variables como la temperatura de la piel y la frecuencia cardíaca durante 24 horas, proporcionando una imagen más precisa del reloj biológico de una persona, según los investigadores.
“Todos tenemos un reloj interno, y es hora de que empecemos a prestarle atención”, dijo Knutson.
Y concluyó: “Cambios sencillos, como acostarse y despertarse a la misma hora todos los días, comer más temprano y recibir la luz del sol por la mañana, pueden marcar una diferencia significativa en la salud cardíaca y metabólica. Aún necesitamos más investigación para establecer la causalidad y comprender cómo y por qué los ritmos circadianos afectan la salud. Idealmente, esta investigación podría ayudar a los científicos a determinar los mejores momentos para hábitos saludables como dormir, hacer ejercicio y comer, y a crear estrategias personalizadas que se ajusten a los relojes biológicos naturales de cada persona”.