La actividad física ocupa un lugar importante en los hábitos cotidianos y puede ser una herramienta clave para cuidar la salud. En una encuesta realizada por Diario de Cuyo, 10.582 personas respondieron a la pregunta: “¿Practicás algún deporte o hacés actividad física para mantenerte en forma?”. Los resultados mostraron que el 68,28% de quienes participaron realiza alguna actividad, mientras que el 31,72% respondió que no hace ninguna.
La opción más elegida fue “No hago nada”, con 3.357 votos, equivalente al 31,72% del total. En segundo lugar quedó “Voy al gimnasio”, con 2.533 votos (23,94%), seguida muy de cerca por quienes respondieron “Hago deporte”, con 2.465 votos (23,29%). En tanto, 2.227 personas (21,04%) señalaron que salen a caminar o trotar.
Los resultados corresponden a una encuesta abierta y voluntaria de Diario de Cuyo, por lo que no representan necesariamente a toda la población sanjuanina ni constituyen una medición estadística de sus hábitos. Sin embargo, permiten observar las respuestas de miles de lectores y abren la puerta a una problemática que tiene impacto directo sobre la salud.
Los beneficios de mantenerse en movimiento
Caminar, correr, andar en bicicleta, practicar un deporte, entrenar en un gimnasio o realizar otras actividades que impliquen movimiento son distintas maneras de incorporar actividad física a la rutina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la actividad física regular contribuye a prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer, además de favorecer la salud mental, el sueño y el bienestar general.
Además, no es necesario practicar un deporte competitivo para mantenerse activo. La OMS considera actividad física a todo movimiento corporal que implique un gasto de energía, incluido el desplazamiento a pie, andar en bicicleta, las tareas domésticas o determinadas actividades laborales. Por eso, incorporar pequeños cambios en la rutina también puede ayudar a reducir el tiempo que una persona permanece inactiva.
La falta de actividad, en cambio, está asociada con un mayor riesgo de desarrollar distintas enfermedades. Según la OMS, las personas que realizan una cantidad insuficiente de actividad física presentan un riesgo de mortalidad entre 20% y 30% superior al de quienes alcanzan niveles suficientes de movimiento. El sedentarismo también está relacionado con una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.
La alimentación también forma parte del cuidado
El ejercicio por sí solo no constituye un estilo de vida saludable. La alimentación y la actividad física forman parte de un mismo esquema de cuidado, junto con otros hábitos como dormir adecuadamente, evitar el consumo de tabaco y realizar controles médicos cuando corresponda.
La OMS sostiene que una alimentación saludable debe basarse en variedad, equilibrio, moderación y alimentos seguros, con una presencia importante de alimentos mínimamente procesados y no procesados. Frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales forman parte de las recomendaciones, mientras que se aconseja limitar el consumo de azúcares libres, grasas poco saludables y sodio.
La combinación de una alimentación equilibrada con actividad física regular puede contribuir a mantener un peso saludable y reducir factores de riesgo vinculados con enfermedades crónicas, aunque las necesidades alimentarias y el tipo de ejercicio adecuado pueden variar según la edad, las condiciones de salud y las características de cada persona.
El desafío de dejar atrás el sedentarismo
El dato que más llama la atención en la encuesta de Diario de Cuyo es que casi uno de cada tres participantes reconoció no realizar ninguna actividad física. El resultado vuelve a poner sobre la mesa el problema del sedentarismo, especialmente en una época en la que buena parte del trabajo, el entretenimiento y los desplazamientos implican pasar largos períodos sentado o frente a pantallas.
La OMS diferencia entre inactividad física —no alcanzar los niveles recomendados de movimiento— y conducta sedentaria, que comprende pasar períodos prolongados sentado, reclinado o acostado mientras se está despierto. Ambos comportamientos pueden coexistir: una persona puede hacer ejercicio algunos días de la semana y, al mismo tiempo, permanecer muchas horas sentada durante el resto del día.
Por eso, más allá de los resultados de la encuesta, el mensaje de los especialistas apunta a incorporar el movimiento como parte de la vida cotidiana. Caminar, subir escaleras, desplazarse en bicicleta, practicar un deporte o dedicar un momento del día al ejercicio son alternativas que pueden ayudar a disminuir el tiempo sedentario y sumar beneficios para la salud.