Alumnos de la Escuela Industrial, entre el amor por la montaña y un gran compromiso social y solidario

Unos 46 estudiantes de la Escuela Industrial y de los otros dos institutos preuniversitarios realizaron una nueva salida a la montaña y con fines solidarios.

El Taller de Montañismo nació en 1990 en la Escuela Industrial y, tras su éxito inicial, en 1995 se hizo extensivo al Colegio Central Universitario y a la Escuela de Comercio. Esta oferta extracurricular convierte al sistema preuniversitario local en una experiencia pedagógica pionera: es la única institución educativa del país que forma alumnos andinistas dentro de su ámbito escolar.

Los estudiantes eligen este espacio de manera voluntaria entre diversas opciones. El programa no sólo busca la preparación física o técnica, sino que promueve el trabajo en equipo, la autonomía y la vinculación social a través de salidas y ascensos mensuales programados a lo largo de todo el ciclo lectivo. Y que incluyen un costado social y solidario.

Solidaridad en el taller de la Escuela Industrial

La salida anual programada para el fin de semana del 31 de julio al 2 de agosto tuvo como destino principal la zona de Santa Clara, un puesto ubicado geográficamente en Mendoza pero profundamente vinculado a San Juan, ya que la localidad de Los Berros (Sarmiento) constituye su centro social y económico más cercano. Antes de internarse en la montaña, el contingente de 46 estudiantes de 2º a 6º año de los tres institutos preuniversitarios, más los docentes, desarrolló sus prácticas socioeducativas con paradas estratégicas en el departamento Sarmiento.

La travesía comenzó el viernes por la mañana con una visita a la Escuela Primaria de Cañada Honda donde los alumnos entregaron donaciones de alimentos, indumentaria y útiles escolares. Durante el encuentro se generó un intercambio cultural: los niños del lugar compartieron su rutina escolar, mientras que los estudiantes secundarios expusieron las características de sus escuelas preuniversitarias y las modalidades que ofrece como es el Taller de Montañismo. Posteriormente, el grupo realizó una visita técnica a la estación de trenes local, donde conocieron detalles sobre la logística ferroviaria y el transporte de carga.

Seguridad, adaptación y servicio en Santa Clara

El rigor de la montaña exige adaptación constante a las condiciones meteorológicas. Con un pronóstico de Viento Zonda monitoreado desde diez días antes, el contingente avanzó hacia Santa Clara bajo la premisa de que las actividades de montaña no se suspenden por mal tiempo, aunque sí se adaptan para resguardar la integridad física.

Gustavo Trigo, uno de los docentes que acompañó al contingente, contó que al arribar el viernes, las fuertes ráfagas obligaron a resguardar al grupo en una pequeña capilla inconclusa perteneciente a la familia Suárez, donde cenaron un asado preparado por ellos mismos. Algunos durmieron en el templo y otros armaron sus carpas en los alrededores.

El sábado, la planificación original, que contemplaba alcanzar una cumbre en la zona del Cerro Tontal Sur, se modificó según el protocolo de seguridad establecido. Los docentes y alumnos activaron el "Plan B", realizando un ascenso alternativo hacia el puesto de la familia Aguilera, conocido como Santa Clara de Arriba.

De regreso en la base, el grupo dedicó el resto del fin de semana a completar obras de infraestructura social en la capilla local: pintaron el interior, construyeron un altar, colocaron un cartel en el ingreso y acondicionaron sillas donadas por la escuela. Como hecho destacado de la jornada, el esfuerzo comunitario permitió la celebración de la primera misa en la historia de esa capilla, contando con la participación activa de los alumnos.

Un compromiso docente con la formación integral

Para el equipo de profesores a cargo, cada salida a la montaña representa una tarea de alta responsabilidad organizativa y logística. El valor formativo de la experiencia radica en enseñar a tomar decisiones en entornos cambiantes, priorizar el bienestar colectivo y conectar el aprendizaje del andinismo con el servicio social a las comunidades más aisladas.

Con los objetivos de agosto cumplidos y la satisfacción de haber dejado una huella comunitaria en Santa Clara, el taller ya proyecta su próximo gran desafío: la expedición de alta montaña a la cordillera programada para el mes de diciembre.

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