Ataques caninos en San Juan: "No hay perros peligrosos, los responsables son los dueños"

El conductista Roberto D. Bastianelli es contundente al afimar que la culpa de ataques es de los propietarios que no saben criarlos. No es por la raza o por ser "perros peligrosos".

El conductista canino Roberto D. Bastianelli señala a los dueños de “perros grandes” como los únicos responsables de los ataques. Considera que la culpa es de quienes eligen perros de gran tamaño sin saber educarlos y cuidarlos. Explica, además, la causa de las jaurías salvajes y aporta la voz de un experto en comportamiento canino.

“Todo perro grande tiene la capacidad física de matar, por eso yo no lo discrimino por raza”, dice Bastianelli en declaraciones a DIARIO DE CUYO. “El perro mascota es el caniche, un chihuahua, que si me ataca enfurecido le doy un puntapié y me lo saco de encima. Con un perro de gran tamaño y enfurecido no me lo voy a poder sacar de encima. Tiene la capacidad física de matar, o sea que se convierte en un arma”.

“Tenemos que entender que un dogo, por ejemplo, ha sido creado como perro de caza mayor, jabalí de 150 kilos, es un perro de campo y tiene que ser criado por una persona capacitada para hacerlo. ¡Qué hace en una casa de barrio! Es una locura”, opinó el profesional.

Para Bastianelli, “el culpable nunca es el perro, siempre es humano. Es como los niños: si de chiquitos no los educo y me acuerdo cuando son grandes, bueno, voy a tener problemas. Por eso hay que educarlos para obedecer”. Para Bastianelli, “el culpable nunca es el perro, siempre es humano. Es como los niños: si de chiquitos no los educo y me acuerdo cuando son grandes, bueno, voy a tener problemas. Por eso hay que educarlos para obedecer”.

Considera que "un perro grande no es para cualquiera. Si el dueño adopta un perro que tiene más carácter que él, nunca va a dominar a ese perro; el perro va a dominar al dueño. Hay que saber elegir el ejemplar compatible con el carácter del dueño".

Bastianelli está en desacuerdo con la categoría de “perro potencialmente peligroso” establecida en la norma conocida como "Ley Lara", a partir de la muerte de Lara Agüero, quien sufrió el ataque mortal de un pitbull en 2020. El dueño del perro fue procesado en su momento y la Cámara de Diputados sancionó la ley

Aclara, además, que la agresividad "no depende de la raza, sino del individuo". "La incidencia genética va del 25%; el otro 75% es lo que nosotros hagamos sobre ese perro, la crianza. Si yo no hago nada, esa incidencia genética se convierte en el 100 por ciento. Si de chiquito creo una sólida educación del perro, tengo un perro psicológicamente estable, difícilmente reaccione”.

No obstante, el conductista reconoce que la genética puede primar aun con buena crianza y ser la causa de algunos desequilibrios puntuales. “Sí, puede darse. En una misma camada de perros tenemos el perro alfa y los otros tienen distinta escala piramidal jerárquica; no todos los perros de la misma raza tienen el mismo temperamento”.

Y entre razas, opinó que “cuando fueron creadas genéticamente, se les pone un gen que prima, para que el perro sea temperamental, agresivo, sea más brioso en el ataque. Han sido creados para eso. Por eso es que no cualquier perro es para cualquier persona”.

“Es una inconsciencia llevar a la familia un perro de gran tamaño (dogos, boyero de Berna, san Bernardo) que no fue educado. Instintivamente el perro grande busca su posición jerárquica dentro de la familia”. “Es una inconsciencia llevar a la familia un perro de gran tamaño (dogos, boyero de Berna, san Bernardo) que no fue educado. Instintivamente el perro grande busca su posición jerárquica dentro de la familia”.

“Yo le puedo mostrar san Bernardos que han asesinado a sus dueños. Todo perro grande, si se desequilibra psicológicamente, muerde. La gente tiene que entender la diferencia entre una mascota y el perro grande. Si no tengo experiencia, nunca tuve perro ni sé cómo controlarlo, me tengo que asesorar con un profesional antes de adquirir un perro de gran tamaño”.

bastianelli

Cuáles son los indicios de que el perro puede atacar

“El perro nunca muerde por morder ni ataca por atacar. Cuando lo hace es por un motivo bien especificado, pero la mayoría de la gente no lo advierte. El perro da preavisos”.

“Si tengo un perro y vienen visitas, vienen a ver al dueño, no al perro. El perro no tiene que estar entre las visitas, tiene que estar aislado en el patio o en algún lugar. Nunca mezclo visitas con el perro. Si tengo un perro de gran tamaño, tengo la obligación de tener un canil”.

“Los extraños son invasores y los perros son territoriales. Gruñidos, escaramuzas, se les para el pelo alrededor del cuello”.

“El 85 por ciento de los ataques de perro son a sus propios dueños. No nos enteramos porque nadie va a la Policía a autodenunciarse. Nos enteramos si es un ataque grande que termina con alguien internado y se publica en medios periodísticos”. “El 85 por ciento de los ataques de perro son a sus propios dueños. No nos enteramos porque nadie va a la Policía a autodenunciarse. Nos enteramos si es un ataque grande que termina con alguien internado y se publica en medios periodísticos”.

“Todo esto es por la inconsciencia y la irresponsabilidad de los dueños de los perros. En caso de perros que atacan a vecinos, la culpa no es del perro, siempre es del dueño”.

“Propietarios de perros grandes que llevan al perro sin collar, sin correa y sin bozal, infringiendo la Ley 2190-L 2021 contra perros potencialmente peligrosos —no estoy de acuerdo con la definición—, creo que el propietario es el irresponsable. No hay perros peligros, los responsables son los dueños".

“Gente que abre la puerta para que el perro salga solo, haga lo que quiera y a la noche venga cansado, me rasque la puerta y le abro. Otros que saben que tienen un perro problemático, tienen la casa mal cercada, el perro se escapa y ataca a alguien. ¿De quién es la culpa? ¿Del dueño que no tomó precauciones o del perro? Lo veamos desde el lugar que sea, la culpa siempre es de las personas. Lo dice el Código Civil”.

pitbull ilustra

Adiestramiento

“Tengo una niña de 7 años desfigurada por un Golden Retriever, otra por un Labrador, que son razas que normalmente dicen, de manera equivocada, que son perros ideales para niños. No existe el perro ‘para niños’. Todo perro grande tiene capacidad de morder, de atacar y matar. Hay que desmitificar esto del perro niñero. Salvo que sea un perro adiestrado, como los perros de terapia”, aclara, quien contó que es el único certificado para preparar perros especiales para niños con síndrome de Down, con autismo, con parálisis cerebral y para personas ciegas.

“Los perros son como si tuviera que elegir un auto: un Fiat 600 no me sirve para minería, un camión minero no puede andar por la ciudad. Los perros fueron creados en función de la utilidad. Un dogo fue creado para caza mayor, no sirve de asistencia. Los ovejeros o perros pastores se usan como perro de terapia”.

Características y mordida

“Si bien todo perro grande, sin clasificar raza, tiene la capacidad física de matar, la mordida de los braquicéfalos, que son los de hocico chato —pitbull, rottweiler, dogo, san Bernardo—, por una cuestión de palanca, tiene mayor presión de mordida. Mientras que un perro de hocico más largo muerde y perfora el músculo, un perro grande y de hocico chato, cuando muerde, tritura el hueso, por lo que el miembro por el cual ha sido mordido puede tener que ser amputado”.

“Por eso hay que tener mucho cuidado en la elección del perro que yo voy a traer a casa. Escribí un libro para desalentar el abandono y el maltrato animal y evitar estos supuestos accidentes en la familia. Se trata de educar a la población sobre cómo elegir a sus perros”.

“La gente no está educada. Me llevo un dogo a mi casa porque me gusta. A mí me fascinan los leones, pero no por eso me llevo un león a mi casa. Es una cuestión de sensatez y sentido común. El hecho de que me guste no basta. Hay cuatro preguntas de oro”. “La gente no está educada. Me llevo un dogo a mi casa porque me gusta. A mí me fascinan los leones, pero no por eso me llevo un león a mi casa. Es una cuestión de sensatez y sentido común. El hecho de que me guste no basta. Hay cuatro preguntas de oro”.

“¿Para qué quiero el perro? Hasta que no sepa eso, no elija un perro. Me dicen que es para mi hijo, que está todo el día solo y aburrido, para que el cachorro juegue. No, el perro no es juguete de nadie, menos de un niño, los niños pueden ser torturadores profesionales: los abrazan, los muerden, los tiran; el perro se fastidia y lanza un mordiscón y desde el momento que muerde a un niño es un ‘perro agresivo’, le dan una patada y lo tiran a la calle”.

“Lo quiero para que si entra un chorro a casa ‘se coma al chorro’. No, señor, no funciona así. Eso era en la época de los abuelos porque era la única forma. Hoy hay alarma, cámaras de video, seguro contra robo. Lo más probable es que ese perro nunca ataque a un ladrón y termine mordiendo al niño de la casa, al sobrino o al vecinito”.

“Cuando les saco estas cuestiones, ya no saben para qué quieren el perro. Una vez que sé para qué quiero el perro, viene lo fundamental. ¿Tengo el espacio para el tamaño del perro que elijo? Un dogo argentino en el patio de una casa de barrio no funciona. Ese perro necesita correr 25 kilómetros por día; lo encierran en un patio y se vuelve loco”.

Considera que ha que preguntarse: “¿Tengo tiempo para dedicarle al perro? Me contestan que trabajan todo el día y que no pueden sacar a pasear al perro dos veces por día. Yo les respondo que si no tienen tiempo, no tengan perro. Nadie los obliga; usted elige tener un perro, al perro lo llevaron de prepo”.

Además, señaló, es importante determinar si se tiene los "recursos económicos para mantener un perro de gran tamaño. No es como antes, que se les daba sobras. El alimento es caro, las vacunas son caras, el veterinario es caro. Y si no tengo tiempo para llevarlo a pasear, tengo que pagar un paseador; y si no sé educarlo, tengo que contratar a alguien que lo haga”.

“Esto es como cuando uno tiene un hijo: una vez que lo tuvo, no hay excusas para tirarlo. Si tengo un hijo que no cubre mis expectativas, ¿qué hago, lo tiro, lo regalo? No, busco un profesional y lo arreglo. Con el perro pasa lo mismo”.

Ataque de jauría: ¿cómo se forma una manada de cimarrones?

Tras los casos de la mujer que murió atacada por una jauría en San Martín y el operario de Anchipurac que falleció por una jauría que ingresó al predio, tiempo atrás, Bastianelli explicó cómo se forman las jaurías salvajes.

“La culpa nunca es del perro, la culpa siempre es del humano. Hay gente irresponsable porque si no son criadores profesionales formados y habilitados, a los perritos, macho o hembra, sean de raza o mestizos, a los seis meses se los castra”.

Dijo que mucha gente se opone a la castración: “Tienen muchos escrúpulos para no castrar, pero no los tienen cuando tienen que tirar los perros a la calle”.

“No es lo mismo una camada de cachorros en la plaza, donde alguien les dará una tortita o de alguna bolsa de basura sacarán comida. Hay gente sádica que para abandonar al perro va a zonas muy alejadas, donde no hay comida ni agua, y someten al perro a una muerte lenta y dolorosa. Lo tiran donde no hay nada. Forman manada, se convierten en ‘cimarrones’ y cuando ven a una persona no ven un ser humano, ellos ven comida. Están muertos de hambre y van a atacar para comer. Entonces, ¿la culpa es del perro por atacar por instinto de supervivencia o del humano irresponsable que tiró un perro donde no había nada?”.

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