Bebidas espirituosas con fruto de chañar, la apuesta de dos jóvenes que comparte en cada botella una experiencia sin precedentes
Una amistad, cuatro recetas, un mismo ingrediente y la pasión por el arte que se transmite en cada detalle. Esos son los pilares de “Las Flores del Mal”, el proyecto de dos jóvenes que nació en el Valle de Zonda.
Hay historias que merecen ser compartidas desde el inicio, con todos sus detalles y pormenores debido a la cantidad de acontecimientos que fueron parte para la construcción del relato. Eso sucede con Sofía Lis Llopiz y Lis Imhof, dos jóvenes que se hicieron amigas sin percatarse en un inicio de la cantidad de cosas que tenían en común y que con el paso del tiempo lograron darle forma a un proyecto más que interesante, novedoso y original, creando bebidas espirituosas.
Sofía es oriunda de Mendoza, mientras que Lis es de San Juan, y ambas se conocieron cuando instalaron sus residencias permanentes en Zonda. “Compartimos gustos especiales que no son frecuentes a la hora de encontrar a alguien. Las dos nos llamamos Lis y eso de entrada era una gran coincidencia. Además, Lis es un nombre asociado a la heráldica francesa, la literatura, el romanticismo del Siglo XIX y a ambas nos gustan esas cosas”, detalló Sofía en diálogo con DIARIO DE CUYO.
El compartir el nombre no fue la única coincidencia. Sus familias tienen hábitos y formaciones similares, con padres ingenieros y madres dedicadas al arte y la naturaleza. Mientras Sofía se dedicó a la escritura y actualmente estudia Geología, Lis estudio música académica y ahora se está formando como kinesióloga. “Fue una amistad a primera vista”, asegura la joven con orgullo.
Fueron precisamente en esos encuentros de amistad, donde se compartieron poemas, textos de distintos autores, música del gusto de ambas y un contacto permanente con la naturaleza, que nació la idea de hacer bebidas espirituosas. Para tener una idea, se consideran bebidas espirituosas aquellos destilados a partir de cereales, frutas, caña, entre otras materias primas fermentadas. En el caso de las jóvenes, decidieron incursionar con el fruto del chañar.
Dos años de prueba y error hasta encontrar las recetas ideales
El chañar es un árbol que se considera especie nativa de San Juan. Su fruto, con dejos de dulzura en su pulpa, tiene propiedades medicinales y nutritivas. Si bien nuestros antepasados le daban uso diario, con el paso del tiempo estas prácticas fueron quedando en el olvido.
“La gran mayoría de la cosecha es de un jardín propio. Lo que no se cosecha acá lo sacamos de lugares de montaña, salvajes. Tratamos de que sea lo más orgánico y salvaje posible. Reproducimos chañar y flora nativa y nos dedicamos a restaurar el monto nativo”, destacó Sofía.
Con el fruto sobre la mesa, comenzó la investigación que consistió en prueba y error. Sucede que al no existir un registro previo físico en libros o similar sobre la fermentación del chañar, el desafío era encontrar la receta que lograra trasladar al paladar lo que ambas imaginaban.
Fueron dos años de investigación en lo que denominaron “un laboratorio natural”, y el producto de todo el tiempo de trabajo se relejó en cuatro recetas que lograron, cada una con distintas características y particularidades que se aprecian no solo en la bebida propiamente dicha, sino en todo el contexto que las encierra.
Sin adelantar mucho, Sofía explicó que dos de las recetas tienen características similares al whisky, mientras que las otras dos son licores cremosos con agregados de cítricos, sin agregados de azúcar ni conservantes.
“Las Flores del Mal, Bebidas Espirituosas de Lis & Lis”, el concepto que supera la bebida
Con las recetas listas, se avanzó en darle forma al proyecto y si hay algo que tenían en claro ambas jóvenes era que no querían que solo fuera un destilado más, sino que cada botella tuviera un sentido, estuviera vinculada a sus gustos, con una estética cuidada y elaborada con gran dedicación.
Al respecto, Sofía comenta que se eligió el nombre “Las Flores del Mal”, en homenaje al poeta, ensayista y crítico del arte francés Charles Baudelaire, un autor que es del gusto de ambas y que está presente en el proyecto más allá del nombre. “Es un homenaje al movimiento de los poetas malditos y a la vez un guiño hacia nuestros nombres”, destacó; remarcando que los nombres de las variedades corresponden a títulos de textos del poeta.
La intención es que el destilado de chañar se convierta en una bebida de culto, y es por ello que cada detalle se elige con cuidado. Etiquetas acompañadas con poemas de Baudelaire, botellas cuyo diseño evocan a los boticarios del Siglo XIX e incluso con cada unidad se agrega un separador de libro. “Buscamos transmitir un mensaje que llegue completo, sin tergiversarse, y por eso cada acción es analizada, pensada y nos volvemos muy selectivas”, aseguró Sofía.
La primera presentación al público se concretó este 7 de marzo. Si bien se degustaron las cuatro etiquetas, la variedad Spleen et Ideal (100% chañar) fue la protagonista de la velada.
Sin embargo, la intención de las jóvenes es realizar una presentación más por cada estación del año, compartiendo las otras variedades: Tableaux Parisiens (Mandarina y dulce de leche); Hermonie Du Soir (Chañar y dulce de leche) y La Mort Des Artistes (Chañar y Whisky).
“Las bebidas son espirituosas en su sentido más amplio, porque contienen la esencia y espíritu de encuentros, conversaciones y búsquedas compartidas”, destacan.
Para seguir de cerca la evolución del proyecto como la presentación de las distintas etiquetas pueden seguir el emprendimiento en sus redes sociales @lasfloresdelmal.lis