A finales de marzo un alumno armado dentro de una escuela en Santa Fe detonó un fenómeno que hasta el día de la fecha sigue generando preocupación. Sucede que lo que fue un hecho que lamentablemente terminó con la vida de un joven, se volvió una tendencia viral entre los adolescentes de todo el país. “Mañana tiroteo” o frases similares comenzaron a aparecer en escuelas de todo el país y San Juan no fue ajena a esa situación. Pero, ¿qué hay detrás de la tendencia y por qué una vez más la violencia vuelve a ser una moda?
El sociólogo Marcelo Tardy analizó junto a DIARIO DE CUYO el factor social sobre este hecho, que recuerda de cierta manera a un fenómeno similar que se vivió durante el año pasado en San Juan, como fueron las amenazas de bomba en instituciones educativas y edificios públicos.
“Lo primero que podemos identificar es que es un fenómeno que se da en la población adolescente. Hay una influencia en las redes sociales y tratan de reproducir ciertas conductas que son violentas”, explicó el profesional.
Se trata entonces de tendencias violentas que traspasan la pantalla, y que pese a la gravedad que reviste un tiroteo o la detonación de un explosivo, hay un sector de la población que lo toma con humor, que ve una gracia que no es tal.
Para el profesional hay una falta de conciencia que nos atraviesa como sociedad en relación a los hechos violentos, apuntando a que el desafío está en los adultos y cuál es la postura que toman ante los mensajes, entendiendo que, en algunos casos, detrás de la broma hay un mensaje más profundo. “Hay personas que utilizan estas amenazas para canalizar algunas frustraciones, descontento o problemáticas en particular. Si bien en la mayoría de los casos no se llega a la ejecución de la amenaza, ya es violento en sí el hecho de llamar para que evacuen un lugar o dejar un mensaje intimidatorio”, destaca Tardy.
Y continúa: “De todos modos, todo está enmarcado en las redes sociales. Hay un montón de juegos donde la violencia está presente, y también muchos desafíos que empujan a llevar el juego a la realidad. Sin embargo, me parece que responde a una edad en particular donde no ven los riesgos sino la broma, esperando por ejemplo que haya suspensión de clases. No entienden que más que una broma es una provocación violenta. Es anunciar algo que es bastante delicado”.
“Efecto contagio”, el peligro de las modas violentas
Durante el 2025 San Juan fue el centro de una tendencia que sorprendió porque se había vuelto parte de la diaria, llevando incluso a organismos de renombre a repensar la manera de accionar para evitar que se siguiera propagando. Las amenazas de bombas se volvieron cuenta corriente, lo que llevaba no solo a la interrupción de actividades, sino a un despliegue policial y la ejecución de un operativo que movilizaba una gran cantidad de personal y ponía en juego los recursos del Estado.
A inicios de este año, la subdirectora del CISEM Antonella Álvarez confirmó a este medio que durante el 2025 hubo 26 llamados por amenaza de bomba, con un notable incremento hacia el segundo semestre. Solo en 2024 se registraron 11 llamados.
Escuelas y edificios públicos como el Centro Cívico y el Hospital Rawson fueron parte de los objetivos de las amenazas, que llevaban a la interrupción de actividades y si bien todos los operativos arrojaron como resultado la inexistencia de explosivos en los lugares, las actividades debían interrumpirse por protocolo.
Con un tenor distinto y con un mayor alcance, este año las amenazas de tiroteo se volvieron parte de la diaria tanto de San Juan como del país. En la provincia, se registraron más de 30 amenazas de tiroteo hasta la fecha, llevando a que el Ministerio de Educación, por ejemplo, organizara una jornada de concientización sobre la gravedad de este accionar. Zonas como Jáchal implementaron la mochila transparente como medida de seguridad y en varios establecimientos alumnos realizaron videos concientizando y manifestando su preocupación.
Detrás de estos hechos hay un efecto contagio, sin existir un único factor que motive la tendencia. Sin embargo, dos grandes ejes de análisis pueden ser la búsqueda de atención o notoriedad de parte de los adolescentes, como los retos virales que se trasmiten en redes sociales. A ello se puede sumar una baja percepción del riesgo, vinculado a la falta de conciencia y a la naturalización de la violencia, ambos aspectos mencionados por Tardy.
Ante esto, el profesional señaló: “Considero que pueden seguir replicándose estas situaciones, siempre y cuando consigan un efecto que se busca. Suspensión de clases, irrumpir en el normal funcionamiento de la institución, alterar la comunidad educativa. Cuando ven esa alteración se siente que fue exitoso el mensaje. Si no se latera nada, el mensaje fracasó”.
Y finalizó: “Es importante como actuamos como adultos ante estas situaciones. Hay que cumplir con el protocolo y debe haber políticas concretas que apunten hacia la no violencia”.