Hay quienes tienen distintos sueños y hacen lo que sea para poder cumplirlos, sin importar la geografía, la economía o los límites que los demás puedan exhibir. Mayra Lonzayes es una de esas personas que dejó de lado los prejuicios, los miedos y las inseguridades para apostar a su propio emprendimiento, uno que con el paso de los años no solo se consolidó, sino que tiene un aspecto social más allá del comercial y que apunta a ser algo más grande.
A sus 28 años, la joven oriunda de Jáchal combina dos pasiones que, lejos de competir entre sí, se complementan. Es maestra de segundo grado en una escuela de jornada completa de Tudcum, recientemente obtuvo el título de Licenciada en Educación y, junto a su pareja, dirige Nara Makeup, un local dedicado a la venta de maquillaje que hace seis años comenzó siendo algo muy pequeño y hoy cuenta con una estructura mayor y se dirige a ser una marca consolidada.
"Creo que los sueños están hechos para cumplirse. En ese entonces lo veía imposible. Tenía a mi hijo chico, no teníamos dónde vivir y lo veía re imposible. Hoy me doy cuenta de que los sueños están hechos para cumplirse. La distancia de las grandes ciudades nos juega muchos puntos en contra, pero todo se puede lograr, y más cuando uno confía en lo que suela y le pone toda la garra", contó emocionada la joven a DIARIO DE CUYO.
La historia de Nara comenzó cuando la realidad, la conectividad y la llegada a distintas ofertas era completamente diferente a la actualidad. Corría el año 2020 y el e-commerce aun no era tan habitual. En ese contexto, Mayra decide destinar sus ahorros a su sueño, y compró un pasaje para viajar hasta Buenos Aires en la búsqueda de proveedores.
"Conocí un mundo que no conocía, y llegó la pandemia", recordó. Pese a las adversidades que comenzaron a surgir en aquellos meses, la joven no se dio por vencida y comenzó a mover de a poco su emprendimiento. Sin un local propio, las ventas aparecían donde hubiera una oportunidad: en la plaza, frente a su casa o en cualquier espacio disponible donde ubicarse con sus productos.
Los inicios de Nara en 2020
La perseverancia comenzó a dar resultados. Con el tiempo logró junto con su pareja, quien la apoya en el proyecto, abrir el primer comercio y, gracias al acompañamiento de los vecinos de Jáchal, pudieron no solo trasladarse a un espacio mayor, sino también abrir dos espacios más en distintos puntos del departamento.
"Nos súper apoya la gente. Jáchal es un lugar donde se encuentra un abanico de oportunidades, la gente acompaña porque son amorosos y saben del esfuerzo que hay", afirmó.
Nara y el compromiso social de Mayra Lonzayes con su comunidad
Más allá de la actividad comercial, Mayra decidió que el proyecto también debía generar oportunidades para otras personas. Fue así que hace pocas semanas organizaron un curso de automaquillaje al que se inscribieron más de 200 personas. Para hacerlo posible convocaron a una profesional, asumieron todos los costos y abrieron las puertas para que las jachalleras pudieran hacerlo de manera gratuita.
"Queríamos devolverle a la gente un poco de todo lo que nos dio durante estos años", dijo la joven, explicando la motivación detrás de la decisión de la gratuidad.
El curso no fue la única iniciativa. Todo el tiempo Mayra y su equipo están viendo de qué manera llegar a la comunidad, sea con ofertas accesibles al bolsillo, con propuestas gratuitas, con oportunidades. "Siempre tratamos de ofrecer oportunidades laborales, estamos muy sumergidos en lo que sería nuestro rubro. En Jáchal hay mucho talento", comentó.
Contar con una propia línea de maquillaje, el próximo desafío de Mayra Lonzayes
El crecimiento de Nara también se refleja en el empleo. Actualmente hay un minúsculo equipo que acompaña a Mayra, pero la intención es seguir sumando ofertas laborales dentro de las posibilidades.
A ello se suma el gran proyecto que se encuentra en marcha: desarrollar una línea propia de maquillaje nacida en Jáchal.
Sobre este punto, la joven explicó: “La idea es en un tiempo producir nuestra línea de maquillaje. Tenemos el proyecto encaminado y la intención es que se ponga en valor lo que Jáchal tiene para ofrecer, usando productos regionales para la elaboración. Estamos con un montón de cosas porque conlleva muchos permisos, habilitaciones y más, pero esa es la idea en la que estamos trabajando ahora”.
Hoy, aquella joven que vendía maquillaje en una plaza mientras estudiaba y criaba a su hijo mira el futuro con nuevos desafíos. Su sueño ya no es solo sostener un comercio, sino convertir una idea nacida en el norte sanjuanino en una marca propia que trascienda las fronteras de la provincia y siga generando oportunidades para otros.