Este jueves, Javier Milei dedicó una cadena nacional íntegramente a la causa Malvinas. El Gobierno anunció nuevas herramientas legales frente al avance del proyecto petrolero Sea Lion, impulsará un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y planteó la necesidad de coordinar las áreas de Defensa, Seguridad, Inteligencia, Cancillería y Economía. La Casa Rosada sostuvo además que Malvinas debe ser una “causa nacional” por encima de los partidos políticos.
En ese contexto, DIARIO DE CUYO habló con José Muñoz y Víctor Sierra, dos veteranos sanjuaninos de Malvinas, para conocer una mirada atravesada no solamente por la política actual, sino por haber vivido el conflicto en primera persona
También respaldó la decisión de avanzar contra aquellas empresas que participen de la explotación de recursos en las islas y, al mismo tiempo, mantengan intereses en Argentina. Para Muñoz, una política más firme puede darle mayor peso al reclamo internacional. “No nos quedamos callados, no nos quedamos quietos defendiendo nuestros derechos. Creo que eso hace ruido en cualquier ámbito, en cualquier país y hasta en Naciones Unidas”, sostuvo.
Sin embargo, su respaldo no implica desconocer los intereses que pueden existir detrás del nuevo escenario. Muñoz admite que el reposicionamiento de Malvinas también tendrá una dimensión política y mira con cautela la eventual incidencia de Estados Unidos. “Los intereses políticos siempre van a estar, eso no lo vamos a negar”, señaló. Y sobre Washington agregó: “Cada uno busca sus preferencias y nunca nos van a dar nada sin pedir algo a cambio”.
Trump había sorprendido días antes al reconocer que estaba revisando la posición estadounidense sobre Malvinas, una declaración que Milei interpretó como parte de un escenario internacional potencialmente más favorable para Argentina. Hasta ahora, sin embargo, no se produjo un giro diplomático formal. Para Muñoz, por encima de esos movimientos aparece una convicción mucho más profunda. "La causa Malvinas es la única que nos une sin distinción de color político, religión, pasado o presente. Creo que es la causa más argentina que hay"
También valoró el respaldo expresado por Chile. El gobierno de José Antonio Kast ratificó oficialmente este jueves su apoyo a los “legítimos derechos de soberanía” argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, además de reclamar la reanudación de negociaciones entre Argentina y Reino Unido.
“Son pequeñas cosas que van agigantando nuestra causa y nos ponen más firmes en nuestros derechos de reclamo”, consideró Muñoz.
Víctor Sierra: apoyo al reclamo, pero con interrogantes sobre la política y Chile
El excombatiente también recibió positivamente que Malvinas volviera a ocupar un lugar central en el discurso presidencial, aunque su mirada incorporó más interrogantes sobre qué ocurrirá después de los anuncios.
“Al margen de quién sea el presidente, lo importante es que se vuelva a hablar de Malvinas”, afirmó. Sierra aseguró además que la comunidad de veteranos acompaña las iniciativas vinculadas a la defensa de la soberanía y planteó que, si las medidas anunciadas llegan a concretarse, el 3 de septiembre de 2026 podría quedar como una fecha especialmente significativa dentro del reclamo argentino.
Para él, uno de los aspectos más importantes fue precisamente el pedido de Milei para que la dirigencia deje momentáneamente de lado las diferencias partidarias.
“Llamó a la unión porque dijo que Malvinas nos une, y es lo que venimos pregonando durante muchos años nosotros como veteranos” . “Llamó a la unión porque dijo que Malvinas nos une, y es lo que venimos pregonando durante muchos años nosotros como veteranos” .
Sierra, sin embargo, se mostró más prudente cuando fue consultado sobre la posibilidad de que la causa pueda ser utilizada electoralmente. “No lo descartamos ni lo afirmamos tampoco”, respondió. Recordó diferencias que mantuvo con posiciones anteriores del propio oficialismo y sostuvo que lo fundamental, independientemente de las motivaciones políticas, es que el reclamo haya dejado de ser “tibio” y vuelva a tener visibilidad internacional.
En ese punto apareció una de sus definiciones más fuertes: durante años, explicó, los veteranos utilizaron la palabra “malvinizar” para describir el esfuerzo por mantener viva la memoria y transmitirla a nuevas generaciones. Sierra considera que en los últimos tiempos hubo una verdadera “inyección de malvinización”, impulsada también por símbolos que consiguieron volver a exponer el reclamo argentino ante millones de personas en todo el mundo.
Donde sí marcó una diferencia con la mirada de Muñoz fue en torno a Chile. Aunque el respaldo de Kast quedó plasmado oficialmente en el comunicado bilateral, Sierra manifestó dudas sobre la coherencia entre ese apoyo y la nueva ruta comercial marítima prevista entre Punta Arenas y las islas, cuyo primer viaje está proyectado para noviembre.
“Si yo estoy apoyando a Argentina en el reclamo soberano, ¿por qué permito que los buques puedan pasar desde Punta Arenas a Malvinas?”, planteó. Y aclaró que su cuestionamiento apunta a decisiones gubernamentales y no al pueblo chileno.
Por eso reclamó que los respaldos internacionales no queden únicamente en declaraciones: “Si vamos a apoyar, apoyemos realmente como debe ser”.
Una misma coincidencia: firmeza, unidad y diplomacia
Muñoz y Sierra tienen matices. Uno observa con mayor optimismo los nuevos apoyos regionales; el otro reclama mirar también los hechos concretos. Uno reconoce desde el comienzo que toda potencia persigue sus propios intereses; el otro mantiene abiertas las dudas sobre cuánto puede haber de estrategia partidaria detrás del nuevo protagonismo de Malvinas.
Pero cuando la conversación llega al fondo de la cuestión, los dos veteranos terminan parados prácticamente en el mismo lugar. Malvinas, sostienen, no debería pertenecer a Milei, a un gobierno ni a un partido. Debe convertirse definitivamente en una política de Estado capaz de sobrevivir a cualquier cambio de administración.
Sierra fue especialmente claro frente a las especulaciones sobre una eventual escalada del conflicto: “Mientras el tema sea diplomático es válido. En ningún momento se habló de acciones militares ni bélicas. Debe ser siempre por la vía diplomática”.
La posición coincide con el planteo formal argentino de sostener el reclamo mediante herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales, en momentos en que la explotación petrolera volvió a elevar la tensión en el Atlántico Sur.
Y hay otro punto donde ambos vuelven a encontrarse: las nuevas generaciones.
Muñoz destacó el interés que observa cuando visita escuelas junto con otros veteranos. Sierra, por su parte, insistió en la necesidad de continuar “malvinizando” y transmitiendo lo sucedido en 1982 a chicos que nacieron décadas después de la guerra. “Esto nos sirve muchísimo para expresar lo que sentimos y para que la población sepa cuál es nuestro pensamiento”, explicó.
Sierra incluso se resiste a considerarse un héroe. Para él, ese lugar corresponde a quienes “quedaron en custodia de Malvinas y del Atlántico Sur”, y reclama que el reconocimiento permanente alcance especialmente a los caídos y sus familias. Muñoz, en cambio, pone el acento en lo que los veteranos pueden transmitir ahora que aquella guerra forma parte de una historia que cada vez menos argentinos vivieron directamente.
Son dos miradas distintas atravesadas por una experiencia común. Dos hombres que estuvieron en Malvinas en 1982 y que, 44 años después, vuelven a observar cómo las islas ingresan al centro del tablero político internacional. Y también dos testimonios que coinciden en una idea que Sierra resumió al despedirse: “Malvinas debería ser causa nacional, una política de Estado permanente”.