11 de septiembre de 2026 - 18:43

El esfuerzo detrás de la carrera: así se prepara un jockey sanjuanino para el Clásico Sarmiento

El sacrificio diario, la exigencia de la dieta, el vínculo con el caballo y la emoción de correr en casa: conocé la historia de Joaquín Luna, el joven jockey sanjuanino.

Joaquín Luna tiene 22 años y hace siete que se dedica de lleno al turf. Dieta, ejercicio, descanso y el cuidado del caballo forman parte de una rutina que se intensifica antes de una de las carreras más esperadas del año.

Hay carreras que duran apenas unos minutos, pero detrás de esos metros hay días, semanas y hasta años de preparación. Para un jockey, llegar a la largada en las mejores condiciones no depende solamente de la habilidad arriba del caballo. El entrenamiento, la alimentación, el descanso y el conocimiento del animal son parte de una rutina fundamental para afrontar una competencia de la importancia del Clásico Domingo Faustino Sarmiento.

Joaquín Luna tiene 22 años y conoce ese mundo desde que tiene memoria. Sanjuanino y criado en el Jockey Club, comenzó a relacionarse con los caballos cuando apenas tenía cuatro años, de la mano de su papá, Juan Luna, quien se dedica al cuidado de caballos desde muy joven. Hace siete años decidió dedicarse de lleno a las carreras.

Para llegar preparado a una jornada como la del domingo, el jockey debe cuidar su propio cuerpo tanto como el caballo que va a montar. “Se come liviano, se hace ejercicio, como todo deporte. Se come bien, sano, se trota, se cuida, se hace todo bien para estar bien, porque el caballo también está igual”, explica Joaquín.

La rutina exige disciplina. La alimentación ocupa un lugar importante y se busca llegar liviano a la competencia, mientras que el ejercicio permite mantener el estado físico necesario para afrontar una carrera que demanda concentración, equilibrio y esfuerzo durante todo el recorrido.

Pero la preparación no termina en el jockey. El caballo también atraviesa sus propios días de entrenamiento y cuidados. Se trabaja para mantenerlo en buenas condiciones, sin sobrecargarlo y buscando que llegue liviano y en plenitud al momento de la competencia.

En el caso de Joaquín, el desafío es todavía mayor porque el caballo con el que correrá tiene muy poco tiempo en San Juan. “Lo compraron hace 21 días en Buenos Aires. Hace poquito que lo tenemos, pero la verdad que hemos llegado a conocerlo muy bien”, cuenta.

En poco más de tres semanas hubo que construir una sociedad que en una carrera puede resultar determinante: conocer cómo responde el caballo, sus movimientos, su ritmo y la manera en que se comporta durante el entrenamiento. Cada detalle cuenta cuando llega el momento de entrar a la pista.

Para Joaquín, además, hay un componente emocional que hace diferente esta competencia. Correr el Clásico Sarmiento en San Juan significa hacerlo en el lugar donde nació su pasión y donde pasó gran parte de su vida.

“La verdad que correr este clásico es algo muy lindo, porque lo creamos acá y es algo de San Juan. Es algo muy lindo”, dice con orgullo.

El domingo, cuando se abran las gateras, quedarán atrás la dieta, los trotes, los entrenamientos y todas esas horas de preparación que el público muchas veces no alcanza a ver. Serán apenas unos minutos de carrera, pero para Joaquín habrá mucho más en juego: estará representando una pasión que comenzó a los cuatro años y que, a los 22, ya forma parte de su vida.

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