28 de junio de 2026 - 08:10

El extraño caso de la joven que busca a su familia biológica pero no sabe con certeza ni su propia edad

A los 33 años, Susel Cortez descubrió que podría no ser hija biológica de quienes la criaron. Desde entonces inició una investigación para conocer sus orígenes. Cree que los datos de su partida de nacimiento fueron alterados y asegura que ni siquiera sabe con certeza cuándo nació.

Durante más de tres décadas, Susel Cortez creyó conocer cada dato esencial de su identidad. Sabía quiénes eran sus padres, dónde había crecido y hasta qué día celebrar su cumpleaños. Pero una frase lanzada casi al pasar en el jardín al que asistía su hija derrumbó esa certeza. "Vos sos adoptada", le dijo una mujer que aseguraba conocer a su familia. Ella lo tomó como una confusión. Sin embargo, meses después, una prima le confirmó que aquello no era un rumor aislado: según le contó, gran parte de la familia sabía desde hacía años que había llegado al hogar de otra manera. Desde entonces, la sanjuanina emprendió una búsqueda que no sólo apunta a encontrar a su familia biológica. También intenta responder una pregunta todavía más básica: quién es realmente.

La revelación llegó cuando Susel tenía 33 años. Hasta entonces jamás había sospechado que pudiera existir algo extraño alrededor de su nacimiento. Pero aquella conversación fue seguida por otra aún más contundente. Una prima, hija de una hermana de su madre adoptiva, le aseguró que el tema era conocido dentro del círculo familiar. "Me dijo que ellos lo sabían de siempre, que para la familia no era un tema nuevo. Que todo el mundo lo sabía", recuerda.

Susel Cortez.

Susel Cortez.

La noticia encontró terreno fértil en una relación familiar ya deteriorada. Según cuenta, desde hacía años mantenía una convivencia conflictiva con la mujer que la crió. Cuando decidió preguntarle directamente por las versiones que comenzaban a multiplicarse, recibió una respuesta tajante: "Me trató de loca, me dijo que estaba desquiciada".

Lejos de disipar las dudas, esa reacción la impulsó a investigar por su cuenta. Buscó vecinos, familiares y personas que habían conocido a su abuela materna, Marta Jofré, una mujer muy conocida en la zona de Necochea y Circunvalación, en Santa Lucía, donde la familia vivía durante su infancia. Según los testimonios que fue reuniendo, todos coincidían en una misma versión.

La historia que reconstruyó indica que una mujer de escasos recursos, residente de la entonces conocida Villa del Chorizo, habría entregado a una bebé porque no podía criarla. La niña habría quedado al cuidado de la familia de Susel sin que existiera un proceso formal de adopción.

"Lo que me cuentan es que mi abuela ayudaba mucho a la gente, que les daba mercadería, ropa y asistencia. Y que esta mujer, que ya tenía varios hijos, me dejó con ellos porque no podía cuidarme", relata.

Marta Jofré, abuela de Susel.

Marta Jofré, abuela de Susel.

Sin embargo, lo que más la inquieta no es solamente el origen de esa versión, sino las inconsistencias que encontró en los documentos. Según figura en su partida de nacimiento, nació el 8 de agosto de 1991. Pero Susel sospecha que esa fecha no sería real.

De acuerdo con los relatos que recibió, ella y quien figura como su hermano -también adoptado- habrían llegado prácticamente al mismo tiempo al hogar familiar. Para evitar contradicciones cronológicas, sostiene, habrían esperado casi un año antes de inscribirla oficialmente. "Capaz que tengo 35 años. No sé qué día nací, no sé mi signo, no sé absolutamente nada", dice.

La incertidumbre es tal que hoy desconfía incluso de la edad que figura en su documento: "No sé si nací en 1991 o en 1990. Todos los datos de la partida podrían ser falsos".

Susel junto a Marta Jofré.

Susel junto a Marta Jofré.

Con el paso de los meses intentó encontrar respuestas por distintas vías. Revisó documentación, consultó en el Registro Civil y hasta propuso realizarse un análisis de ADN con la mujer que figura como su madre. La respuesta, asegura, fue negativa.

Finalmente decidió llevar el caso a la Justicia. Hace aproximadamente ocho meses presentó una denuncia en la Policía Federal para que se investigue si existió una supresión o alteración de identidad. Según explicó, actualmente se realizan las primeras averiguaciones documentales y espera que eventualmente pueda ordenarse una prueba genética.

"Yo tengo derecho a saber quién soy", resume, con impotencia.

Susel de bebé. Una de las pocas fotos que atesora.

Susel de bebé. Una de las pocas fotos que atesora.

Mientras tanto, la búsqueda de la familia y puntualmente de la mujer que la dio a luz avanza casi a ciegas. No tiene un nombre confirmado, tampoco una fotografía ni una dirección. Sólo sabe que, según múltiples testimonios, habría vivido en la Villa del Chorizo y que posiblemente era una mujer joven con varios hijos. Por eso decidió hacer pública su historia.

Encontrar a su madre biológica no aparece hoy como una necesidad afectiva ni como el inicio de una relación pendiente. Susel asegura que no busca apellidos, herencias ni explicaciones tardías. Lo que intenta recuperar es algo mucho más elemental: la certeza sobre su propia identidad. "Quiero saber quién soy", repite. Y en esa búsqueda hay una paradoja que vuelve su caso tan singular como inquietante: mientras trata de descubrir quién la trajo al mundo, tampoco sabe con exactitud cuándo llegó a él.

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