Familiares, compañeros y allegados regresaron al rincón del Parque Provincial donde ocurrió el trágico accidente del helicóptero. El obispo auxiliar Mario Robles bendijo el monolito erigido para recordar a los profesionales y rescatistas que perdieron la vida en cumplimiento del deber.
A pocos días de la dolorosa tragedia aérea que sacudió a toda la provincia de San Juan, un profundo manto de memoria, respeto y congoja cubrió nuevamente el Parque Provincial Ischigualasto. En un difícil y movilizante regreso al lugar de los hechos, familiares, amigos y compañeros de los siete tripulantes caídos se unieron para levantar una cruz en su memoria.
Un faro para la memoria en plena cordillera
El emotivo tributo estuvo dedicado a Carlos Heredia, Rubén Castro, Jorge Carbajal, Germán Videla, Rodrigo Aimetta, Andrés Bosch y Matías Valenzuela, los siete hombres que entregaron su vida al servicio y la vocación pública.
Llegar hasta el punto exacto no solo representó una compleja odisea logística debido a las características geográficas del terreno sanjuanino, sino también un duro golpe emocional para quienes volvieron a pisar el escenario del trágico suceso.
Durante la ceremonia, el obispo auxiliar de San Juan, monseñor Mario Robles, bendijo la cruz que desde ahora permanecerá en ese rincón de Ischigualasto como un símbolo eterno y un recordatorio permanente de los valores de valentía, solidaridad y entrega que marcaron el legado de los "titanes".