La irrupción de la IA en las aulas de la provincia ya no es una posibilidad sino una realidad que obliga a repensar la enseñanza en ese escenario. Desde cómo capacitar a los docentes hasta qué hacer para evitar que los estudiantes deleguen su aprendizaje en las herramientas digitales, los desafíos que enfrenta el sistema educativo fueron uno de los principales ejes del Primer Encuentro Provincial "San Juan de VanguardIA", que reunió a referentes de instituciones educativas, universidades, organismos públicos y el sector productivo.
El encuentro surge de una iniciativa de Logos Educación, IA LAB y el Instituto Superior de Formación Docente "Domingo Faustino Sarmiento" (ISPE), cuyo objetivo principal es fomentar el intercambio de distintos espacios para conocer vivencias y establecer diagnósticos de situación. En ese contexto, se analizó en profundidad la realidad que atraviesan distintas instituciones educativas y cómo actúan ante herramientas que utilizan inteligencia artificial.
El debate convocó a representantes del Ministerio de Educación, a través de la Dirección de Educación Privada; la Universidad Nacional de San Juan, la Universidad Católica de Cuyo, la Universidad de Congreso, la Universidad Siglo 21, el Instituto Crecer y el Instituto CIICAP, quienes coincidieron en que la inteligencia artificial plantea transformaciones que exceden el uso de una nueva tecnología y obligan a revisar la forma en que se enseña y se aprende.
La brecha digital, el primer desafío
Uno de los principales puntos abordados fue la desigualdad en el acceso a la tecnología. Ante ejemplos reales, evidenciaron que existen diferencias significativas entre distintas zonas de la provincia y entre grupos sociales, una realidad que también se refleja en la manera en que alumnos y docentes utilizan las herramientas digitales.
En ese sentido, señalaron que diseñar políticas educativas sin contemplar esas asimetrías puede conducir a diagnósticos equivocados y, en consecuencia, a estrategias que no respondan a las necesidades reales de cada comunidad educativa.
El desafío, remarcaron, no consiste únicamente en garantizar el acceso a la tecnología, sino también en reducir las diferencias o la brecha en el uso que cada estudiante puede hacer de ella y en los resultados que obtiene.
Cuando la IA reemplaza el aprendizaje, el segundo desafío
Otro de los ejes que concentró el debate fue el riesgo de que los estudiantes deleguen en la inteligencia artificial tareas que forman parte del proceso de aprendizaje.
Se coincidió en que la IA debe funcionar como una herramienta complementaria y no como un sustituto del pensamiento propio. De lo contrario, advirtieron, se pierde uno de los objetivos centrales de la educación: construir conocimientos para desarrollar ideas, resolver problemas y generar producciones originales.
A esta preocupación se suma un fenómeno cada vez más frecuente: el uso de la inteligencia artificial como compañero de conversación, consejero o para apoyo emocional, especialmente entre adolescentes. Esta nueva forma de interacción amplía el impacto de la tecnología mucho más allá del ámbito escolar y plantea interrogantes sobre su influencia en los vínculos personales y el desarrollo emocional.
La preparación de los docentes frente a una transformación inédita, el tercer desafío
La llegada de estas herramientas también supone un escenario complejo para los docentes de San Juan.
Durante el encuentro se reconoció que muchos maestros y profesores atraviesan una etapa de incertidumbre respecto del uso de la IA, surgiendo como cuestionamiento cómo incorporar las herramientas a las prácticas pedagógicas. Los participantes señalaron que la primera reacción de muchos sistemas educativos fue intentar prohibir estas herramientas, aunque coincidieron en que ese camino perdió sentido porque la tecnología ya forma parte de la vida cotidiana de los estudiantes.
"Es una tecnología que llegó para quedarse. No podemos desconocerla; tenemos que hacernos cargo y debatir entre todos qué usos son adecuados y cuáles no", había señalado Ricardo Azcona, representante legal del ISPE, a DIARIO DE CUYO.
El nuevo desafío entonces pasa por aprender a utilizar las herramientas de manera responsable y convertirla en un recurso que aporte valor al proceso educativo.
El pensamiento crítico, la competencia más buscada y uno de los mayores desafíos
Sin duda si hubo un concepto que atravesó todas las exposiciones y estuvo presente desde el inicio de los debates fue el pensamiento crítico.
En ese contexto, se consensuó en el ámbito educativo que será una de las habilidades más importantes para los estudiantes del futuro, aunque también se reconoció que aún no está claro cómo enseñar de manera efectiva en un escenario donde las respuestas pueden obtenerse en segundos mediante IA.
Desarrollar la capacidad del pensamiento crítico implica enseñar a analizar la información, contrastar fuentes, formular preguntas y comprender cuándo una respuesta generada por una herramienta digital necesita ser verificada o complementada con otros conocimientos, para evitar caer en la creencia que herramientas como ChatGPT, por ejemplo, brindan verdades absolutas.
Una alfabetización que atraviese toda la educación, la tarea más compleja a abordar
Tras analizar los distintos escenarios y encontrar puntos en común, una de las conclusiones obtenidas durante San Juan de VanguardIA fue que herramientas con IA no deben limitarse solo al nivel superior, sino a apostar a la construcción de una alfabetización digital transversal, presente desde los primeros años de escolaridad y sostenida durante toda la trayectoria educativa.
Al mismo tiempo, se destacó la necesidad de fortalecer la capacitación permanente de los docentes, tanto del sistema estatal como del privado, para que puedan acompañar a estudiantes que conviven con estas herramientas desde edades cada vez más tempranas.
Lejos de plantear un escenario de reemplazo entre docentes y tecnología, hubo un enfoque en torno a encontrar la manera de incorporar la IA sin perder de vista el objetivo central de la educación: formar personas capaces de pensar, crear y decidir con autonomía.