El Chacho Peñaloza se había rendido. Aun así, lo mataron. Después exhibieron su cabeza en Olta. Era noviembre de 1863 y aquella muerte parecía cerrar el camino de sus montoneras. Pero la tradición cuyana guardó otro capítulo: una mujer que había seguido a los caudillos quiso enfrentar al hombre que lo asesinó. Se llamaba Martina Chapanay. Para llegar hasta ese desafío, había recorrido una vida de guerras, pérdidas y persecuciones.
Mucho antes de que su nombre inquietara a los caminos, Martina pertenecía al mundo lagunero de Cuyo. Las versiones más difundidas sitúan sus orígenes en Guanacache, hacia 1800, entre comunidades huarpes. Allí creció la imagen de una muchacha capaz de montar con destreza, manejar el lazo y defenderse con el cuchillo. El territorio que para un forastero podía ser una amenaza sería, en sus andanzas, su mejor aliado.
Una partida de bautismo de 1799, correspondiente a Martha Chapanay, hija de Ambrosio Chapanay y Mercedes González, se ha vinculado con ella. Sobre esa huella, la memoria fue levantando una figura difícil de contener: una mujer que vestía chiripá y poncho, llevaba armas y se movía fuera del lugar doméstico que otros esperaban asignarle.
Los relatos de su juventud cuentan una fuga. Martina habría dejado la casa donde debía trabajar y recibir educación. Cambian los detalles según la versión, pero el rumbo conduce hacia los campos y, después, hacia las tropas de Facundo Quiroga. La muchacha que había abandonado una vida bajo vigilancia entraba en otra donde el peligro venía armado. Las guerras civiles ya atravesaban el interior.
Según la reconstrucción regional de Elio Noé Salcedo, alrededor de 1820 se incorporó a aquellas fuerzas junto a su compañero. Viajó con la montonera y compartió sus campañas. Para alguien que sabía orientarse en las travesías, el conocimiento del terreno podía valer tanto como un arma.
La misma reconstrucción sitúa la muerte de su compañero en Ciudadela, en 1831. Martina regresó a San Juan, pero no encontró el amparo esperado. Los relatos la llevan entonces hacia las sierras y las bandas que asaltaban viajeros. Allí comenzó a crecer la fama que la acompañaría durante el resto de su vida.
En esos caminos podía esconderse, seguir rastros y atravesar parajes que otros desconocían. La jinete de las montoneras se convirtió, en la memoria popular, en la bandolera que repartía parte de lo robado entre los pobres. Los viajeros tenían razones para temer un asalto; quienes recibían ayuda contaban otra historia. La fama de Martina fue creciendo entre esas voces enfrentadas.
Y volvió la guerra. Los relatos sobre su trayectoria la sitúan al servicio de Nazario Benavídez, el caudillo sanjuanino, durante los enfrentamientos de comienzos de la década de 1840. Martina regresaba al mundo de las fuerzas federales.
Más tarde aparece junto al Chacho Peñaloza. En el relato publicado por Pedro Desiderio Quiroga en 1865, sirve como guía y espía de sus fuerzas. El caudillo riojano resistía al avance del poder nacional sobre el interior. Las derrotas fueron dispersando a sus hombres, hasta que la persecución llegó a Olta. El 12 de noviembre de 1863, Peñaloza fue asesinado después de haberse rendido.
Había terminado una campaña, pero la memoria de Martina conservó un asunto pendiente. Una de las versiones más conocidas cuenta que, tras incorporarse a las fuerzas del orden, encontró a Pablo Irrazábal, el ejecutor del Chacho. El hombre al que ahora tenía enfrente pertenecía al bando vencedor. Ella había acompañado a los vencidos. Según ese relato, lo desafió a duelo.
El desenlace que cuenta la tradición es inesperado: Irrazábal no habría llegado a batirse, vencido por una crisis nerviosa. La escena convirtió a Martina en la vengadora que podía intimidar al hombre que había matado a su jefe. Pertenece a la leyenda transmitida; las fuentes examinadas no permiten asegurar que ocurrió así. Su fuerza está en la inversión de los papeles: la perseguida es quien exige cuentas.
Después de tantas andanzas, los relatos vuelven a mostrarla trabajando como baqueana y rastreadora. En Valle Fértil, y finalmente en Mogna, ubican el tramo final de su vida. La mujer temida en las travesías pasó a ser recordada también por auxiliar a viajeros. El mismo conocimiento que servía para esconderse podía conducir a otro hasta un lugar seguro. Su fama sobrevivió cuando sus pasos dejaron de recorrer los caminos.
En 1884, Pedro Echagüe publicó La Chapanay. Recogió recuerdos y tradición oral, y los convirtió en novela. A partir de entonces, la palabra escrita ayudó a fijar aventuras que hasta allí habían circulado de boca en boca. Martina siguió cabalgando en los relatos, aunque cada narrador eligió qué conservar de ella. En Cuyo no la olvidaron.
Sin embargo, bajo ese poncho de leyenda había una vida que las aventuras apenas dejaron ver. La historiadora Ana Fanchin recoge registros parroquiales que documentan el bautismo de dos hijos de Martina. También cuestionan la orfandad infantil con que tantos relatos explicaron su destino: la muerte de su madre aparece en 1825, cuando la identificación con la niña bautizada en 1799 la situaría ya en la adultez.
En Mogna, las ofrendas siguen llegando a la tumba que se le atribuye. Allí termina el recorrido de esta historia: una mujer asociada con la guerra y los asaltos quedó en la memoria como alguien a quien agradecer y pedir amparo. No hace falta absolver cada acción ni creer cada hazaña para reconocer esa persistencia. Martina atravesó las contradicciones de su tiempo. La leyenda la volvió inolvidable; todavía nos toca encontrar a la mujer.
Fuentes consultadas
- Educ.ar. Las mujeres del Ejército de los Andes.
- https://www.educ.ar/recursos/158362
- Elio Noé Salcedo. ¿Historia o leyenda? ¿Realidad o ficción? Revista La U, UNSJ, 22 de marzo de 2018.
- https://revista.unsj.edu.ar/historia-o-leyenda-realidad-o-ficcion/
- Ana T. Fanchin. Martina Chapanay y la des-construcción de un imaginario. La Aljaba. Incluye referencias a registros parroquiales investigados por Marcos Estrada y Luis César Caballero.
- https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/aljaba/article/view/5199
- Emiliano Sued. Martina Chapanay: leyenda y novela de una gaucha montonera y salteadora. Revista de Literaturas Modernas, vol. 53, n.º 2, 2023, pp. 109–132.
- https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/274424
- Marta Marín. Figura legendaria de Guanacache. La Melesca, 11 de febrero de 2017. Análisis de relatos literarios y tradicionales.
- https://www.lamelesca.com.ar/figura-legendaria-de-guanacache/
- El arcón de la historia Argentina. Martina Chapanay (1800–1887). Versión tradicional del desafío a Irrazábal.
- https://elarcondelahistoria.com/martina-chapanay-1800-1887/
- Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Casa donde nació el general Ángel Vicente Chacho Peñaloza. Nota histórica y fotografía AGN, inventario 79249, 2 de octubre de 2025.
- https://institutorosas.cultura.gob.ar/noticia/la-rioja-casa-donde-nacio-el-general-angel-vicente-chacho-penaloza-en-la-localidad-de-guaja-en-el-ano-1798-documento-fotografico-inventario-79249-agn/