Ya no se percibe humo ni olor a quemado, pero aún persisten las lágrimas como hace una semana atrás cuando los incendios destruyeron las casas de 10 familias de la Calle Alfonso XIII, en Pocito. Familias que lentamente comenzaron a resurgir gracias a la solidaridad de la gente y la asistencia oficial.
Como hace una semana atrás, DIARIO DE CUYO volvió a recorrer la zona afectada por los incendios tras el viento Zonda para conocer la realidad de las familias afectadas. El panorama actual de estos vecinos de Pocito se resume en tres palabras: resiliencia, esperanza y gratitud.
La familia de Miriam Dávila ya comenzó a reconstruir su casa.
Daniel Arias
El fuego consumió hasta los cimientos de la casa donde vivía Miriam Dávila junto a su familia. Pero, pese a que quedó literalmente en la calle, mantiene la esperanza y la paciencia para salir adelante gracias al apoyo recibido. Hasta el sábado pasado su familia, como el resto de los vecinos afectados, sobrevivió con las viandas para desayuno, almuerzo y cena que distribuyó el Ministerio de Familia. A partir de entonces, lo hace con la mercadería que les dona la gente.
‘Comida y ropa no nos falta. Estamos muy agradecidos de los sanjuaninos que siguen trayéndonos donaciones o brindándonos su apoyo. El patrón de mi marido, le dio una semana de descanso paga para que pueda dedicarse a reconstruir la casa. Estamos muy agradecidos con todos, pero principalmente con Dios que nos permitió salir vivos de esta tragedia’, dijo la mujer sin poder contener las lágrimas al mirar la casa de sus vecinos que aún está deshabitada. Sus dueños, aún permanecen internados por las quemaduras que sufrieron al intentar rescatar algunas pertenencias entre las llamas.
Personal de Salud del municipio de Pocito sigue visitando las familias para controlar su salud.
Miriam le contó a DIARIO DE CUYO que recibió de parte del Gobierno de San Juan los materiales necesarios para levantar un salón de 4 metros de ancho por 6 de largo, al menos para contar con un lugar seguro y techado donde recomenzar su historia. Aunque concretar este objetivo será demoroso, ya que no cuentan con la asistencia de obreros para la construcción, tarea que realiza su marido con ayuda de familiares y amigos. ‘Todos tienen su trabajo y poco tiempo libre. Pero, vienen al menos una hora por día para ayudarnos con la obra’, dijo la vecina.
Mirta Carrizo y su esposo aun duermen una carpa.
Con un poco menos de angustia que hace una semana, Mirta Carrizo recorre los restos de su casa. Está contenta porque no tuvieron que derribarla por completo. Algunos muros quedaron de pie, pero hay que reforzarlos para poder recién comenzar a construir el techo, trabajo que ve muy lejos de concretar. ‘Mi marido se va al campo a hacer changas cortando espárragos o acelgas para ganar algo de plata. Así que mi cuñado viene cuando tiene tiempo a sacar el revoque de las paredes para comenzar a apuntalarlos. Necesitamos ayuda con obreros para poder avanzar, sino no vamos a terminar nunca. Y con mi marido ya no aguantamos más durmiendo en el suelo y dentro de la carpa que nos prestó un vecino para que durmiéramos bajo techo’, dijo la mujer.
Cristian Gómez reconstruye su casa.
Ni bien amanece, Cristian Gómez ya está de pie. Y rezando para que alguno de sus familiares o amigos lleguen para ayudarlo a reforzar las paredes afectadas por las llamas y a reconstruir el baño y el techo. Gracias a la solidaridad de la gente pudo abocarse de lleno a este trabajo. ‘Ni bien mi patrón se enteró de la tragedia que vivimos me dijo que me tomara unos días para ocuparme de mi familia y de los trabajos en mi casa. Y que igual me iba a pagar. Estamos muy agradecidos y con la esperanza de salir poco a poco de todo esto’, dijo el hombre.
Los mismos sentimientos tiene Francisco Ante que, junto a familiares y amigos, comenzó a reconstruir el baño y el techo de su casa, tras recibir los materiales necesarios para la reconstrucción. Dijo que añora volver a dormir en su propio dormitorio y sin tener que trasladarse cada noche a la casa de su cuñado para descansar. ‘Gracias a Dios contamos con la ayuda y apoyo de mucha gente que incluso no conocemos. Esto es lo que nos sostiene de pie y nos da aliento para seguir luchando. Espero que nunca nadie más tenga que pasar por algo similar’, dijo este hombre jubilado.
Francisco Ante está feliz porque no hubo que derribar su casa.
Heladeras, lo más requerido por las familias de Pocito
Las familias de Pocito que perdieron todas sus pertenencias por los incendios aún reciben donaciones de mercadería, ropa y de algunos muebles para recomenzar. Aunque, hay algunos elementos de primera necesidad que necesitan de urgencia como heladeras y cocinas.
Mirta Carrizo, como hace una semana, sigue manteniendo envuelta en paños mojados la insulina que se inyecta por la diabetes que padece. El fuego consumió la heladera. ‘La falta de heladera no sólo me complica la conservación de la insulina, sino también de la carne y de algunos alimentos que nos donan y que necesitan del frío. Necesitamos aunque sea una heladera usada, porque con las changas que hace mi marido es imposible comprar una’, dijo la mujer.
Cristian Gómez también dijo que necesitan una heladera para conservar los medicamentos que toma su esposa. Desde que perdieron todo a causa del fuego, la mujer deja los remedios y la leche de sus hijos en la casa de su madre a la que debe ir a diario para traer lo que se consumirá durante el día.
La cocina, es otro de los electrodomésticos más requeridos por las familias afectadas por los incendios. Algunas de ellas recibieron una donada, pero les hace falta garrafas para hacerla funcionar, ya que todas explotaron por el fuego. ‘Agradecemos profundamente toda la ayuda recibida, sino no hubiéramos podido empezar a salir adelante. Pero necesitamos cosas muy necesarias como es una heladera. Ojalá la gente pueda ayudarnos con esto’, dijo Francisco Ante.
Fotos: Daniel Arias - Diario de Cuyo.-