Cristian Alvarez tuvo la responsabilidad de ejecutar el penal que le dio el triunfo a San Martín. El Pelado lo pateó con nervios de acero y eso quedó demostrado en la precisión para colgarla del ángulo derecho de Ibáñez, quien pese a su gran estirada no llegó ni a desviar el balón. Alvarez ya había tenido la misión de ejecutar un penal en el final del choque por la séptima fecha, en Córdoba, ante Belgrano y el resultado fue idéntico al de anoche: gol. “No estaba nervioso. Los penales y tiros libres es algo que se practica mucho en la semana y por eso uno está confiada de la manera en que debe pegarle al balón”, sostuvo el héroe de la noche en Concepción tras el 3-2.

