Antes de dar su veredicto, Trigo pidió perdón y, quebrado en llanto, dijo que ya pagaba su castigo. ‘A los familiares de Gisela les pido perdón porque nunca tuve intención de matarla… escuchaba los años que me piden… pero yo mi condena la estoy pagando desde que la vi ahí sin poder hacer nada. Tengo vergüenza de ver a mi madre a la cara y a mis hijos, para pedirles disculpas’, dijo Trigo, quien aclaró que alguna vez tuvo la intención de mandarle una carta a la familia de la víctima disculpándose pero no lo hizo porque creía que eso entorpecería el proceso.

