‘Mi generación entendía que tenías que trabajar para costarte la carrera universitaria. Lamentablemente las cosas fueron cambiando y hoy el joven que trabaja y estudia es casi una excepción‘, resumió Graciela Melqui de Albarracín (64). Ella fue una de las tres personas que recibió una mención especial en la entrega de distinciones a empleados de la administración pública que llevan más de 40 años de servicio, junto a Emilio Daneri y Blanca Poblete. Fue por ser funcionarios de cargo jerárquico que pertenecen a planta permanente, pero además hay algo de sus pasados que también los une: Graciela y Blanca obtuvieron sus títulos universitarios ya cuando llevaban años como empleadas y Emilio empezó a trabajar aún cuando sabía de memoria los apuntes del último final rendido.
Graciela ingresó a la administración pública en 1970, como maestra suplente. Su primera designación fue para un primer grado de la Escuela Anacleto Gil, de Sarmiento. Esos años fueron tiempos en que en su casa primero corregía pruebas y luego estudiaba Derecho. En 1975 se recibió de abogada y un año después fue designada asesora letrada en la Secretaría de Educación, por lo que dejó la docencia y comenzó una extensa carrera en cargos públicos. ‘Siempre voy a extrañar la docencia‘, dijo.
Blanca Poblete es fiscal de cuentas del Tribunal de Cuentas, pero cuando en 1970 entró a la administración pública lo hizo como auxiliar administrativa en la Dirección de Presupuesto.
‘Por entonces tenía 20 años y estaba en tercer año de Ciencias Económicas, así que cursaba y estudiaba cuando salía del trabajo. No fue fácil, pero me recibí en 1974‘, dijo Blanca. Ya con el título en mano, la designaron jefa en distintos departamentos de Presupuesto y justo obtuvo una beca de la OEA en España, que el Gobierno le costeó. ‘Esa fue una de las alegrías más grandes que tuve como empleada pública‘, agregó. Emilio Daneri tenía 25 años cuando lo nombraron asesor letrado en la Municipalidad de Jáchal. Era un flamante abogado y, con pocas monedas en el bolsillo, a las 4 de la mañana salía de su casa en Capital y partía a Jáchal en su Citroën 2CV. ‘Tardaba cuatro horas justas, así que a las 8 ya estaba en la oficina. Cinco años trabajé así, hasta que pasé a Tránsito y Transporte‘, relató. Daneri tiene una dilatada carrera pública, ya que entre otros cargos, fue secretario de Gobierno, fiscal de Estado adjunto y como consejero en la embajada argentina en Chile participó en el diferendo limítrofe sobre el Lago del Desierto. ‘Ser parte de eso, que quedó en la historia, es algo que me enorgullece‘, confesó.