Los policías que detuvieron a Orlando Alba lo reconocieron de inmediato. No podían olvidarlo, si hasta diciembre del 2002 había trabajado en la Seccional 29na de Santa Lucía. El 20 de ese mes, Alba junto a su camarada, el agente Miguel Ángel Juan, fueron apresados tras una investigación que demostró que eran los autores de los asaltos a mano armada cometidos contra un supermercado, una estación de servicio y una casa de familia, entre abril y julio del 2002. Ambos fueron echados de la fuerza. El 16 de septiembre del 2004, un tribunal los condenó a la pena de 10 años de reclusión por esos atracos.

