En diciembre de 2016, Natalia y Alberto Ortuño recibieron la noticia que habían esperado por 4 años. Los llamaron desde el Segundo Juzgado de Menores para decirles que había 3 hermanos que podrían adoptar. Aunque ellos sólo habían pensado en adoptar como máximo 2 niños, accedieron sin dudar. A su vida llegaron dos nenas (quienes ahora tienen 6 y 7 años) y un nene, que en ese momento estaba por cumplir 2 años. La familia convivió desde ese momento. Sin embargo, las niñas no lograron acostumbrarse a su nuevo hogar, por lo que fueron entregadas a otra familia. Pero el nene se quedó con sus papás adoptivos hasta hace 15 días, cuando, según asegura la pareja, por orden de la Justicia les golpearon la puerta de su casa y se lo llevaron.

 

“Es muy duro todo lo que estamos viviendo. No nos dijeron por qué se lo llevaban, no se llevaron sus cosas y desde ese momento no sabemos ni siquiera cómo está. Nadie nos da respuestas”, aseguró Natalia.

 

La mujer relató que “desde que nos dieron la guarda provisoria el 29 de diciembre de 2016, pasamos muchos momentos lindos con los tres, aunque fue difícil. Pero las nenas tenían problemas de conducta y de a poco nos dimos cuenta de que algo fallaba. Por eso, nos acercamos a la Jueza a pedir ayuda y asesoramiento. Después de un análisis psicológico, decidieron que ellas no habían logrado un vínculo con nosotros y que lo mejor sería buscarles otra familia. Nos pidieron que siguiéramos cuidándolas hasta que tuvieran un nuevo hogar, para que no tuvieran que volver a la residencia y eso hicimos”.

 

Y agregó: “Mi hijo -por el nene del que se resguarda el nombre por ser menor- se quedó con nosotros. Él tiene carácter y le cuesta recibir afecto, pero con su papá y conmigo es un amor. Él sí generó un verdadero vínculo. Sé que para él somos sus papás. Por eso no entendemos qué pasó”.

 

Según relató la mujer, en la siesta del 27 de agosto pasado, autoridades del Juzgado junto a la Policía golpearon la puerta de su casa y sin mayores explicaciones les dijeron que iban a buscar al niño. “Nos lo arrancaron de los brazos, no se llevaron ni sus cosas, mientras mi hijo lloraba y gritaba: ‘Mamá, no’. Es muy doloroso”.

 

Ante la situación, la pareja pidió ayuda de un abogado, pero aún así no tienen respuestas. “No sabemos nada de él, es nuestro hijo, es muy duro. Al menos queremos saber que está bien y que nos digan qué pasó. Lo extrañamos mucho”, aseguró Natalia entre sollozos.