La cita era a las 10 de la mañana. A esa hora ya miles de jóvenes esperaban ansiosos la llegada del sacerdote colombiano Darío Betancourt, famoso en todo el mundo por aplicar el don de la sanación. Es que, por primera vez, este cura carismático iba a predicar exclusivamente para chicos de entre 12 y 17 años. Y la exclusividad causó efecto. Alrededor de 3.000 jóvenes concurrieron ayer al polideportivo del Colegio Parroquial Andacollo a escuchar la palabra del padre Betancourt, que se centró en cómo desarrollar la autoestima para tener una juventud plena y libre de adicciones. Hoy habrá otra jornada evangelizadora.
La prédica del padre Betancourt se centró en cómo desarrollar la autoestima para no caer en las adicciones. Y en las cosas que pueden influenciar para que un adolescente tenga poca fe en sí mismo.
Para captar la atención de los adolescentes, el cura recurrió a una anécdota personal. Contó que su padre le decía que en la vida no hay inteligentes ni brutos, sino atentos y desatentos. Palabras que fueron suficiente para que los chicos lo escucharan por una hora completa. Y aplaudieran con entusiasmo cada una de sus afirmaciones. "Por más que sus padres les digan que no sirven para nada o que nunca van a llegar a algo bueno en la vida, no deben hacerles caso -sostuvo con firmeza el padre Betancourt-. No crean que son brutos y sin capacidad. Los brutos son los adultos que no saben captar la atención de ustedes ni comprenderlos".
El cura también les dijo que Dios los ha creado capaces para seguir adelante en el camino de la vida. Y sin tropiezos. Para ello sostuvo que era necesario tener fe. "Dios está con nosotros para allanarnos el camino -enfatizó-. Si quieren ser felices búsquenlo a él. No se refugien en sustancias que sólo les destruirán la vida".
Desde temprano los alumnos de diferentes colegios secundarios comenzaron a llegar al polideportivo del Colegio Andacollo. La mayoría motivados por la curiosidad. Ninguno de ellos había concurrido antes a una jornada evangelizadora a cargo de Betacourt. Y lo que conocían de él era lo que pudieron escuchar o leer en los medios de comunicación acerca de sus visitas anteriores. También los motivó el tema de la prédica. El padre Betancourt les hablaría acerca de cómo prevenir las adicciones. "Nunca antes estuve en un acto de este cura y me parece bien que esta vez se haya tenido en cuenta a los jóvenes -sostuvo Karina Grzelak, una de las chicas que estuvo ayer en el encuentro-. Creo que nos va a venir bien que una persona muy ligada a Dios nos hable de cómo llevar una vida sana".
Para cerrar la prédica, el sacerdote hizo que todos los presentes dijeran y teatralizaran el texto de una de la cartas de Pablo a un joven llamado Timoteo, que decía: "Dios no nos ha dado un espíritu de miedo, sino de poder, de amor y de buen juicio".

