* El local debe cumplir con las condiciones higiénico sanitarias, al igual que los utensilios y sustancias que se utilizan para esta técnica.

* El encargado de hacer el tatuaje esté formado y preparado para informar a la persona interesada en hacerse un tatuaje sobre las contraindicaciones y las medidas higiénicas posteriores. Del mismo modo es ideal que esté vacunado contra la hepatitis B y el tétanos para evitar contagios a los clientes.

* Los utensilios deben estar compuestos por ingredientes inertes y no tóxicos para prevenir la irritación o reacciones alérgicas. Es preferible que sean desechables. En su defecto, deben estar correctamente esterilizados.

* A la hora de decidir dónde hacer el tatuaje hay que tener en cuenta que las zonas más problemáticas son la parte superior de brazos y espalda porque son más susceptibles de formación de cicatrices queloideas, en las que la piel crece hacia fuera. Ambas son zonas que presentan mayor complicación, tanto en la realización del tatuaje como en su eliminación por láser.

* Está contraindicado durante el embarazo, en personas con dermatosis infecciosas activas: verrugas víricas, herpes, infecciones bacterianas porque se puede extender; dermatosis cutánea con isomorfismo, como la psoriasis. También cuando se está con tratamiento anticoagulante o la persona tiene algún trastorno de la coagulación ya que puede sangrar mucho. Si se están tomando o se han tomado retinoides orales, muy empleados contra el acné. La persona que haya estado con este tratamiento tendrá que esperar 6 meses o un año para poder hacerse un tatuaje, porque puede sufrir una reacción cutánea.